Santa Bàrbara i els trons o quan venen eleccions.

“Hi ha qui només es recorda de Santa Bárbara quan trona”

Aquest refrany podria definir la campanya de molts partits polítics quan s’apropen les eleccions, especialment les municipals.

En contraposició a qui es preocupa i s’organitza diàriament per a solucionar els problemes del poble -majoritàriament de treballadors- hi ha qui apareix a dos o tres mesos de les eleccions per confeccionar llistes i “canviar les coses.” Com si tot es solucionara en un tres i no res.

Aquestes dos maneres d’afrontar un procés electoral es distingeixen també en la forma d’afrontar les eleccions. En el primer cas, vos oferiran aportar idees i esforços de forma diària, doncs les llistes han de ser producte d’eixe compromís. En el segon dels casos, vos oferiran un lloc a la llista, i prou.

SIN-FUTUROAltra diferència substancial resideix en que els primers lliguen la política municipal a l’autonòmica, estatal, europea i mundial, doncs entenen que cada volta té més relació i de manera més desfavorable per als municipis. En canvi, els segons tracten de deslligar allò evident. Uns per vergonya de que els seus partits –en els altres àmbits territorials- són els qui ens porten a la classe treballadora a la misèria i no volen sentir-se còmplices. Altres per ser part d’eixa moda equidistant, incapaç de definir-se per por a perdre quatre vots.

Per últim, m’agradaria parlar d’un altre esdeveniment, que com les olimpíades o els mundials, es produeix -curiosament- cada quatre anys. Es tracta de clamar al cel amb urgència per la unitat de l’esquerra. “Que ve la dreta!” –Ara?

Hauria sigut millor buscar esta unitat diàriament, no només quan trona.

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Parafrasejant a Brecht

“Hi ha persones que lluiten un dia, i són bones.
N’hi ha d’altres que lluiten durant un any, i són millors.
N’hi ha algunes que lluiten molts anys, i són encara més bones.
Però n’hi ha que lluiten tota la vida; aquestes són les imprescindibles.” Bertolt Brecht

I dic jo, que altres només es mouen quan venen eleccions.

Hablemos de fraude fiscal pero también de plusvalía

El fraude fiscal es uno de los principales robos que sufrimos pero, ¿es ese el problema de fondo?

A menudo hablamos del fraude fiscal como si fuera el motor de nuestros males. Seguramente habrás escuchado que “si erradicamos o reducimos el fraude fiscal solucionaremos buena parte de nuestros problemas”. Si bien es cierto que podríamos destinar más recursos hacia donde más se necesitan, esta medida no cambia el problema de fondo, por muy necesaria que sea.

Cuando exigimos la nacionalización de sectores estratégicos de la economía, muchos privatizados anteriormente, los “neo” -liberales nos acusan de atentar contra la libertad individual y la propiedad privada como si de un robo se tratase. Nuestra respuesta suele ser del tipo “debe prevalecer el bien común por encima del individual”. Si bien la respuesta no es incorrecta, esto de anteponer lo público frente a lo privado no responde a la acusación de robo por parte de los neoliberales. Parece como si tuviésemos que arrepentirnos por nacionalizar o tomar una empresa.

Es hora de preguntarnos: ¿Quién roba a quién?

ResignaciónSi además de hacer prevalecer aquello de todos frente al interés de una minoría, añadiésemos al debate la plusvalía, nuestros antagónicos tendrían serios problemas para defender sus posturas. Por lo tanto, es imprescindible comprender el modo de producción capitalista, el desarrollo de las fuerzas productivas, la división del trabajo y la propiedad de los medios de producción. Sólo de esta manera comprenderemos y podremos explicar quién roba a quién.

Una vez sabemos quién roba a quién, comprenderemos que el fraude fiscal es una de las partes secundarias de este robo. No deberíamos tomar la parte por el todo, a no ser que queramos quedarnos a mitad camino.

Parlem de frau fiscal però també de plusvàlua

El frau fiscal és un dels principals robatoris que sofrim però, és eixe el problema de fons?

Sovint, parlem del frau fiscal com si fos el motor dels nostres mals. Segurament heu escoltat això de “si eradiquem o reduïm el frau fiscal solucionarem bona part dels nostres problemes”. Si bé és cert que podríem destinar més recursos cap on més es necessiten, aquesta mesura no canvia el problema de fons, per molt necessària que siga.

Quan exigim la nacionalització de sectors estratègics de l’economia, molts d’ells privatitzats anteriorment, els “neo”-liberals ens acusen d’atemptar contra la llibertat individual i la propietat privada com si d’un robatori es tractara. La nostra resposta sol ser del tipus “ha de prevaler el bé comú per damunt de l’individual”. Si bé la resposta no és incorrecta, això d’anteposar allò públic front a allò privat, no respon a l’acusació de robatori per part dels neoliberals. Pareix com si haguérem de penedir-nos per nacionalitzar o prendre una empresa.

És hora de preguntar-nos: Qui roba a qui?

ResignaciónSi a més de fer prevaldre allò de tots front a l’interès d’una minoria, afegirem al debat la plusvàlua, els nostres antagònics tindrien seriosos problemes per defendre les seues postures. Per tant, és imprescindible comprendre el mode de producció capitalista, el desenvolupament de les forces productives, la divisió del treball i la propietat dels mitjans de producció. Sols d’aquesta manera comprendrem i podrem explicar qui roba a qui.

Una volta sabem qui roba a qui, comprendrem que el frau fiscal és una de les parts secundaries d’aquest robatori. No deuríem prendre la part pel tot, a no ser que ens vulguem quedar a meitat camí.

LOS MEDIOS DE MANIPULACIÓN Y EL ESCUADRÓN SUICIDA DE LA VIDA DE BRIAN

La publicidad está en todas partes: en los medios de comunicación, en las redes sociales, en las vallas publicitarias, etc. Nadie negará que es uno de los instrumentos más poderosos que existen. No obstante, para seguir hablando de este  instrumento debemos cuestionar para qué intereses y para quién sirve.

En un sistema económico de producción capitalista en el que existen esencialmente dos clases antagónicas, la clase dominante utiliza esta herramienta para dominar a la dominada mientras que ésta, para liberarse. Aunque esto sea evidente, muchos no lo ven así. En primer lugar, porque los principales medios de comunicación están en manos del capital y el pensamiento que difunden es hegemónico. En segundo lugar, porque el proletariado, al estar huérfano de medios propios queda a merced de los medios de sus antagónicos. Por tanto, si los oprimidos no disponemos de medios de comunicación liberadores, difícilmente nos liberaremos.

¿Qué hacer?

Existen dos opciones. La primera, ineludible, consiste en crear nuestros propios medios. Teniendo en cuenta que nuestros recursos son inmensamente menores que los del capital, tendremos que ser sumamente inteligentes para crear redes de información y contra-manipulación útiles.

La segunda opción, que parece estar de moda, pasaría por intentar apoderarse de los medios del enemigo de clase o como dicen algunos, “aprovecharse” de las oportunidades que nos brindan. Evidentemente, esto es inviable a no ser que los propietarios sean el “escuadrón suicida de La vida de Brian”. ¿Significa esto que no debemos aprovechar las invitaciones a los platós de televisión o negar una entrevista? –Por supuesto que no, pero deberíamos plantearnos por qué invitan a determinados compañeros ahora cuando nos han ignorado sistemáticamente durante años. ¿Se debe a que estos medios estaban perdiendo credibilidad y ahora buscan legitimarse con una cierta variedad? -A la vista está que han abierto el abanico a otros partidos más allá del bipartidismo. Incluso han puesto los debates políticos por las mañanas o en el prime-time del sábado. El caso es que abundan las tertulias y las “opciones”. Ante un empeoramiento de nuestras condiciones de vida, el capital ha optado por lanzar una amplia gama de opciones dentro de sus límites antes de que seamos nosotros quienes mostremos una alternativa real. Esto nos puede llevar a pensar que nosotros (o los elegidos) no seamos tan peligrosos para el sistema como pensamos.

escuadron suicidaY es que con lo que cuesta un segundo de TV, da que pensar cuando nos lo ceden. Con esto no quiero decir que esté en contra de que nuestros dirigentes acudan. Es más, me cabreo porque no aprovechen la ocasión para desmontarles el teatrillo. Aunque bien mirado, dejarían de llamarles.

A no ser, como he dicho antes, que los propietarios sean “el escuadrón suicida de La vida de Brian”. Algunos así lo creen.

El fascismo avanza. Nosotros sonreímos.

Lo siento. Me he cansado de escuchar que “el miedo está cambiando de bando”. ¿De verdad somos tan ingenuos?

El único miedo que tiene un capitalista es que la clase obrera (su antagónica) se organice para derrocarla. Lo demás son historias. Lo que hay es una reestructuración de los actuales Estados para adaptarse a las necesidades del sistema económico. Esto es: ante un evidente aumento de la explotación y un empeoramiento de las condiciones de vida de la clase obrera, el Estado burgués muestra cada vez más claramente su naturaleza represora. Esto no responde a un miedo a lo que tienen enfrente actualmente sino a lo que pueda surgir en un futuro, pues no existe nada ahora que suponga un peligro a sus intereses de clase por mucho que algunos hablen de “empoderamiento ciudadano”.

Prácticamente todo lo que se supone que está contra los intereses capitalistas se mueve al ritmo de lo que marca el enemigo: primarias, modas, ciudadanismo desclasado, negación de la lucha de clases, adanismo y líderes aupados por los medios de manipulación de masas. Mucho retuit y “me gusta” a eslóganes vacíos on-line y poca calle. Vamos, lo que haga falta mientras no se organice la clase obrera.

Lo poco que quedaba de organización obrera se encuentra ante uno de los ataques más bien orquestados de la historia reciente. Un viento sigiloso que maneja a su antojo a los partidos obreros como si fuesen veletas que de tanto girar se acabarán rompiendo. El papel del militante está perdiendo protagonismo y poder en unas organizaciones que aceptan la estafa de las primarias, en las cuales no son los militantes (ni los simpatizantes) quienes eligen a sus candidatos, sino la clase dominante a través de sus medios de comunicación.

Lo cierto es que los nuevos líderes, aupados por esos medios son jóvenes y están muy preparados. Hablan mucho pero dicen muy poco. Por no decir, no dicen ni la palabra “trabajadores” a pesar de ser de partidos de izquierda.

MIEDOCAMBIADEBANDO“Necesitamos adaptar el lenguaje”, “no somos ni de izquierdas ni de derechas”, “hay que aprovechar el tirón mediático pues sin salir en la TV no pasaremos del 10% en las elecciones”, etc. ¿Se trata de ganar unas elecciones a toda cualquier precio? ¿sin más? A menudo olvidamos que vivimos en un Estado burgués y que si algún día conseguimos llegar al gobierno y hacer temblar al poder económico nos sacarán los tanques y nos barrerán del mapa. Sin organizar a nuestra clase y construir un verdadero contrapoder no conseguiremos nada. Es por ello que me pregunto si lo de pretender dar la vuelta a la tortilla ganando unas elecciones se debe a una enorme ingenuidad o simplemente a que los nuevos líderes saben que nunca tocarán los intereses del capital.

Lo que más me preocupa de todo esto es el enorme poder mediático que han adquirido los nuevos líderes. Un poder que cada vez se sitúa más por encima de la propia organización. Algo muy peligroso.

En cuanto al discurso hemos pasado a tener eslóganes y conceptos molones: “el miedo está cambiando de bando”, “sonriamos”, “empoderamiento ciudadano”, “recuperemos la ilusión y la esperanza”, etc. Lo cierto es que mientras muchos griegos se ilusionan con Syriza –desconozco si llegará a cuestionar al capital en un hipotético gobierno-, Amanecer Dorado sigue creciendo. Veremos en manos de quién caemos cuando nos cansemos de sonreír y nos invada la desilusión al ver que lo del empoderamiento ciudadano era todo humo y que el miedo no ha cambiado de bando.

Mientras tanto sonreímos, el fascismo sigue gobernando en Ucrania, creciendo en Grecia y en Francia. En España se le está preparando el terreno.

9 de enero 2015

Moët para Le Pen

En los despachos del Frente Nacional no paran de abrirse botellas de Moët & Chandon. Sin duda alguna, el deleznable atentado a la revista satírica Charlie Hebdo es el mejor caldo de cultivo para el discurso antimusulmán de este partido fascista. Un discurso que sigue captado el descontento y apoyos entre la clase obrera en Francia.

Lo preocupante de todo esto es que Occidente es quien financia a los yihaidistas para que desestabilicen Siria de la manera más sanguinaria. ¿Qué esperan, que vuelvan al viejo continente como ciudadanos ejemplares? Lo lamentable de todo esto es que cuando estos salvajes asesinan a cientos de personas fuera de Europa a nadie parece importarle lo más mínimo. No sé si esto será eurocentrismo o que también nos hemos convertido en monstruos insensibles al dolor “ajeno”.

A priori podemos pensar que se les ha ido de las manos lo de financiar a estas monstruosidades. No diría tanto, pues hasta con estos asesinatos en París contribuyen a la islamofobia provocando el “choque de civilizaciones” entre la población francesa para desestabilizar Francia. Recordemos Yugoslavia en los 90’ o Ucrania en la actualidad. Además, el miedo que están sembrando en la población es el propicio para fortalecer el aparato represivo del Estado. Aunque los pretextos puedan ser diferentes aparentemente, las leyes represivas como la “Ley de Seguridad Ciudadana” en España, responden a la necesidad del Capital de aumentar su control ante posibles conflictos derivados del empeoramiento de las condiciones de vida del proletariado.

Lo affiche-lepencierto, es que el fascismo avanza en Europa. En los países periféricos aparecen fuerzas políticas con opciones de gobernar a base de vender esperanza e ilusión con discursos peligrosamente ambiguos. Veremos qué pasa cuando la esperanza y la ilusión sean substituidas por desesperación y desilusión. No olvidemos que mientras nos ilusionamos, Amanecer Dorado sigue creciendo y que mientras tanto, siguen los fascistas en Ucrania después de un golpe de Estado apoyado por Occidente.

Hoy, Jean-Marie Le Pen tiene motivos para sonreir (no como otros) pues empieza a tener vía libre para llegar al Palais de l’Élysée. Lo de los atentados debe importarle poco pues, al fin y al cabo, se han cargado a algunos comunistas.

9 de enero 2015