Mi amigo cree que Podemos solucionará sus problemas. Yo no.

El otro día, un amigo me dijo que aunque los comunistas no seamos casta, estamos asustados porque “estos” (Podemos) nos van a barrer del mapa.

Personalmente, me gustaría que otros solucionasen los problemas que padecemos la clase obrera mientras yo me tumbo a la bartola, pero no me lo puedo permitir pues entiendo que sólo el conjunto de nuestra clase será quien pueda liberarse. No obstante, lo de “tumbarse a la bartola” mientras dejamos nuestro futuro en manos de otros parece que está triunfando. En Madrid han descendido un 36% las manifestaciones durante los primeros meses del 2014, y todo parece indicar que han continuado esa tendencia. Ya me lo dijo mi amigo: “para qué perder el tiempo, si al año que viene “estos” ganarán las elecciones y lo arreglarán todo”.

¿Podemos llegar a pensar que se puede dar la vuelta a la tortilla ganando unas elecciones sin una organización de clase suficientemente poderosa? Por supuesto que no. De hecho, de los dos componentes anteriores, el único imprescindible es el segundo, ya que sin ganar elecciones se ha conseguido que gobiernos derechistas cedan en muchas ocasiones. Entonces, ¿para qué nos venden esa esperanza si saben que no van a cambiar nada?

Por si fuera poco, el otro día mi amigo me repitió como un loro una de las nuevas consignas: “nadie ha sido tan atacado como Podemos en este país”. ¿Esto no es un insulto a la memoria de aquellos que han pasado años en las cárceles o han sido torturados?

Mi amigo asegura que les votará porque “son lo nuevo y además jóvenes”. Sinceramente empiezo a hartarme de eso de “lo nuevo frente a lo viejo”, algo utilizado en exceso a lo largo de la historia para perpetuarse en el poder. Sin ir más lejos, José Antonio Primo de Rivera, explicaba que la Falange era un movimiento (que no partido, vaya) que era “lo nuevo”. Supongo que a pesar de presentarse como “lo nuevo” mi amigo no lo hubiese dado por bueno si hubiese vivido aquel momento.

Por el contrario, mi amigo nos asocia a nosotros con el viejo régimen del 78, que según él fue un pacto entre élites. Ignora que los nuestros eran en su mayoría represaliados y exiliados que consiguieron arrebatarles a los enemigos de clase todo aquello que ahora nos están quitando. Aquello que nosotros -“la generación más preparada de la historia”- no tenemos cojones ni siquiera a defender.

Mi buen amigo también ignora que la democracia burguesa en la cual vivimos, es el resultado de mucha lucha organizada que consiguió un mínimo de derechos y libertades para nuestra clase, pero sigue sin ser nuestro Estado. Desconoce también que cuando el poder político atente contra los intereses del poder económico, éste mostrará la verdadera cara del Estado Burgués y no le temblará la mano para aplastarnos. Es por ello, que nada va a cambiar hasta que la organización de la clase oprimida no tenga carcomida toda la estructura de la sociedad. Aun así, mi querido amigo está empeñado en que debemos hacer un proceso constituyente ya. ¿Con qué fuerza real? ¿Una mucho menor que la que tuvimos en los 70’? ¿De verdad es tan iluso como para pensar que sacaremos algo mejor si no somos capaces de defender lo que ya conseguimos entonces? Si no organizamos esa fuerza necesaria, el día que le ofrezcamos al enemigo ponernos a pactar una nueva Constitución se morirán de la risa. No nos engañemos, con la actual correlación de fuerzas, a quien más le interesa un Proceso Constituyente es al enemigo.

Continuando la conversación, se me ocurrió preguntarle a mi amigo qué es Podemos. Me dijo que es un movimiento cuyo líder es Pablo Iglesias. Le pregunté por qué confía tanto en ellos y me dijo: “creo plenamente en ellos porque hablan claro, porque dicen lo que nadie decía en televisión, porque se autofinancian, porque atacan a la casta y a los corruptos, porque son gente con estudios y porque además provienen de la izquierda”.

Finalmente le dije a mi amigo que se puede hablar claro pero ser un sin vergüenza y que para que puedan aparecer por las televisiones han de contar con el favor de los dueños, los mismos que nos han silenciado durante años y que son culpables de nuestra situación. Respecto a lo de que no necesitan bancos para financiarse deberíamos saber que estos son accionistas de los grandes grupos mediáticos, y que con lo que vale un minuto en antena, podríamos considerarlo un pago en especies. Además, contar con dinero suficiente como para no pedir un préstamo, tampoco dice mucho, ¿no?

En cuanto a lo de atacar a “la casta” y a los corruptos, deberíamos tener claro que el concepto de casta acaba abarcando a todo aquello que no sea del movimiento, ocultando que el problema es de clases sociales. Curiosamente, con tanto ataque a los corruptos se olvidan siempre del generador de corrupción, el corruptor (siempre de nuestra clase antagónica). ¿Será que estos no son casta? Lo que es evidente es que los líderes tienen muchos estudios y parece ser que eso implica que sean buenos aunque nos falta saber para quién. Mi amigo está seguro de que será en favor nuestro, ya que provienen de la izquierda.

Yo, que no creo en las casualidades y que entiendo que este “movimiento” como algo muy bien preparado (como su líder supremo), dudo en si es una copia del PSOE renovador de Felipe, del peronismo con su izquierda y su derecha, de De Gaulle o vete a saber.

Si nos remontamos a los años 20 y 30, nos encontramos con esos “movimientos” que se presentaban como lo nuevo, lo revolucionario, anti-todo aquello que no fuesen ellos, y que tenían líderes indiscutibles que hablaban muy claro. Esclarecedor que aquellos monigotes del poder económico utilizaban un lenguaje muy similar al de los socialistas, comunistas y anarquistas (incluso su simbología). Es más, algunos provenían también de partidos de izquierdas y a alguno de ellos, el capital le puso a su disposición dos periódicos.

Y si…

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El movimiento de los coches de choque

El movimiento de los coches de choque

-El problema es que la gente no se mueve. ¡Debemos movernos!

-¿Hacia dónde?

He aquí la cuestión.

 

14Aunque durante los últimos años han tenido lugar diferentes movimientos, podemos afirmar que hasta la fecha continúan dispersos y aislados.

Una de las causas radica en que la mayoría han surgido como respuesta ante los constantes ataques del capital y se han limitado a lo concreto y lo inmediato, sin analizar el problema en su contexto y sin expectativas a largo plazo, pues lo urgente es el presente. Podríamos decir que el fondo damos respuestas a los ataques y no al atacante.

Lo cierto es que corremos el peligro de querer llegar a la playa con un coche de choque: por muchas horas que dediquemos a circular en él, nunca llegaremos a nuestro destino si no salimos de la pista.

Debemos aceptar que así no llegamos a ningún lugar y que al final sólo conseguimos mareamos, desperdiciar recursos y darnos hostias (entre nosotros). ¡Y lo que nos hemos reido…! (como diría Gila). Algunos incluso se lo pasan bien demostrando lo buenos y astutos que son al volante, aunque sólo sirvan para eso (o eso creen).

Es por eso que ha llegado el momento en que alguien diga que es necesario salir de la pista de coches de choque. Después, habrá quien irá andando, en bici o en coche pero lo que es seguro es que nos encontraremos por los caminos si en verdad nuestro destino es el mismo.

Mientras tanto, el capital y sus medios de comunicación nos quieren hacer pensar que con el coche de choque llegaremos.

¡Y algunos caen…!

El capital, el fascismo y sus charlatanes

En 1914, un tal Benito Mussolini fue expulsado del Partido Socialista Italiano por apoyar la intervención italiana en la 1ª Guerra Mundial. Una intervención que chocaba con los intereses de clase del proletariado.

A pesar de su pasado socialista, él ya no era partidario de la lucha de clases. Ya hablaba de nacionalismo interclasista. Gracias a esto y a la ayuda de la industria armamentística fundó los periódicos Il Popolo d’Italia y Fasci Rivoluzionari d’Azione Internazionalista para convencer a los trabajadores de que apoyasen la intervención italiana y ya de paso, para negar la existencia de lucha de clases.

C7E2A3C19Mussolini continuaba hablando de revolución. Pero ya no le otorgaba al proletariado el papel de sujeto revolucionario sino que este papel de dirigente de vanguardia lo podría desarrollar cualquier sujeto de otra clase social. Para Mussolini, la nación era lo único que prevalece, por encima de las clases sociales. No obstante, en su discurso seguía manteniendo que era socialista y revolucionario. Le hubiese sido muy difícil arrastrar a los obreros sin autodenominarse socialista y revolucionario.

Después de la finalización de la 1GM, Mussolini ya hablaba de la necesidad de un hombre “despiadado y enérgico” como líder de masas. Además, expresó públicamente su renuncia al socialismo y ya empezaba a hablar de una “vieja clase política”.

¿Quién iba a decir que aquel joven socialista llegaría a ser aquel dictador fascista? Lo cierto es que no le faltaron apoyos del capital, a quienes cuando era militante del PSI tomaba por enemigos de clase. Gracias a estos pudo tener medios de comunicación a su disposición. Y es que el capital sabe jugar. Tenían que hacer frente al peligro del socialismo y para ello crearon el fascismo, el cuál nace con un discurso y unos eslóganes similares a los socialistas, comunistas y revolucionarios. Pero en el fondo de todo está el desarme ideológico de la clase obrera, la negación de la lucha de clases y la desarticulación de las organizaciones obreras mientras el capital sigue explotando a nuestra clase. El fascismo no es más que eso.

¿Qué sería del capital sin el fascismo y sus charlatanes? –Por desgracia, siguen abundando en nuestra época. Porque no podemos ignorar que el capital necesita crear caudillos disfrazados de revolucionarios. Hombres “despiadados y enérgicos” que ataquen a “castas políticas”, que creen confusión hablando de ciudadanos y no de clases. Unos charlatanes que sutilmente nieguen el papel de sujeto revolucionario a la clase obrera y que en definitiva, nieguen la lucha de clases. Hombres, que al final acaban creyéndose dioses. 

PD: No pudiste, Benito. Dios no existe.

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Sobre la “Gran Coalición” PP-PSOE. El fascismo que viene

El candidato de los socialdemócratas europeos (entre ellos el PSOE), Martin Schulz, felicitaba hace pocos meses al Gobierno del PP por sus reformas. Recordemos además que el partido de Schulz es socio de gobierno de Merkel.

Bmd0UElCYAEDTtL¿Se imaginan un gobierno del PP y del PSOE? -Muchos pensarán que es imposible que gobiernen juntos, pero personajes como Felipe González, Rita Barberá , Zapatero o Cañete, entre otros, apuestan por una gran coalición PP- PSOE. Y es que los dueños de estos partidos/mafias (quienes pagan campañas electorales de más de 18 millones de euros), están exigiéndoles un gobierno de concentración.

¿Llegarán a hacerlo? – Lo cierto es que en Europa han coincidido en un 73% de las votaciones. Además, han sido capaces de cambiar juntos el artículo 135 de la Constitución para que el pago de la deuda (ilegítima) esté sobre nuestras necesidades básicas. También podríamos hablar de reformas laborales anti- obreras, del retraso de la edad de jubilación, de querer censurar las redes sociales, de regalar millones a los bancos o permitir los desahucios. Podemos asegurar que en los temas importantes van de la mano.

¿No hay diferencias entre ellos? -Sí. La principal diferencia en materia económica radica en qué lobby obtendrá más beneficios según gane PP o PSOE. El resto de diferencias son pura apariencia.

índexEntonces, ¿qué les lleva a exigir una gran coalición? -Pues que en vistas a una acentuación de la lucha de clases, deben unirse de manera más firme para defender sus intereses de clase. Ellos tienen claro que la clase obrera vamos a vivir cada vez en peores condiciones y entienden que deben prepararse para evitar sustos, tal y como hicieron mediante los fascismos de los años 30 en Europa. Como decía Bertolt Brecht, “no hay nada más parecido a un fascista que un burgués asustado”.

¿Serán capaces? – Lo han demostrado históricamente y lo siguen haciendo hoy en día en Ucrania. Allí apoyan al gobierno fascista surgido tras el golpe de Estado mientras criminalizan a los antifascistas. Por mucho que intenten ocultarlo, el PP y el PSOE son como mínimo cómplices.

Y esto, amigos y amigas, no es otra cosa que la lucha de clases.

El futuro está en nuestras manos: ¡organízate y lucha!

Tienen miedo

Hoy he leído en el periódico que “Zapatero culpa a la Unión Europea del retraso en la salida de la crisis”. Como si la cosa no fuese con él y su partido. Debemos recordar que este hombre, siendo presidente del gobierno, se arrodilló ante los “mercados” y pactó junto al PP la reforma del artículo 135 de la Constitución.

¿El PP y el PSOE pactando?

Sí, y para ello necesitan excusas. Veamos las más comunes:

1)    “Tenemos que cumplir con los mercados y con la UE.”

2)    “No se puede hacer otra cosa.”

¿Cumplir con los mercados?

Supongo que los votantes del PP y del PSOE no entenderán que sus representantes elegidos democráticamente gobiernen para contentar a un grupo de ladrones a quienes nadie ha votado mientras se cargan sus derechos conquistados durante años de luchas.

¿Quién toma las decisiones en la UE para exigirnos los sacrificios?

Bipartidismo JKALEstoy seguro que muchos votantes del bipartidismo desconocen que sus partidos –en apariencia antagónicos- han votado lo mismo en el Parlamento Europeo durante esta legislatura en el 73% de las ocasiones. Concretamente coincidieron en un 68% en materia económica, 81% en agricultura y un 66% en política exterior.

Es decir, echan balones fuera continuamente pero en realidad son los mismos aplicando sus políticas allá donde están, desde el municipio más pequeño hasta el Parlamento Europeo, defendiendo los intereses del gran capital contrarios al pueblo trabajador.

¿No se puede hacer otra cosa?

Claro que se puede, pero tienen miedo a que lo hagamos. Ellos no lo harán porque sirven a los intereses de clase capitalistas. Tienen pánico a un gobierno que plante cara al capital y que por ejemplo, nacionalice la banca y los sectores estratégicos o elimine las reformas laborales que nos han aplicado ambos. En definitiva, les horroriza que en el futuro haya un gobierno que sea la expresión del pueblo trabajador organizado que acabe con sus miserables intereses.

“Estamos saliendo de la crisis”

Estoy seguro de que habrás escuchado más de una vez que estamos saliendo de la crisis. Es normal. Llevan años diciéndolo a través de los medios de “comunicación”. Suelen ser capitalistas, representantes de la patronal, miembros de los partidos que gobiernan (PP ahora y PSOE antes), “capos ” del FM, etc.

Por eso me gustaría haceros una pregunta: ¿habéis notado muchos cambios positivos a vuestro alrededor?

DESINFORMACIÓNSé que los medios de manipulación de masas son muy poderosos. Durante años han conseguido alienar hasta extremos impensables. Han llegado a hacernos creer ser lo que no somos. Sé que suena extraño, pero pensad por un momento lo que acabo de decir: creer ser lo que no somos. Han llegado a manipular hasta tal punto que nos hemos acostumbrado a dejar que ellos piensen por nosotros. Como mucho nos dejan espacio para pensar en la alineación del equipo de fútbol o la situación amorosa de un famoso. Es decir, cosas banales. También tenemos la opción de elegir quién y cómo nos engañará: La Sexta o Tele5, El País o La Razón, La Cope o La Ser. Nos han convertido en máquinas: ya no pensamos, nos dedicamos a obedecer sus órdenes. Es muy fuerte.

La pregunta ahora es: ¿conseguirán hacernos creer que estamos mejor mientras vemos a nuestro alrededor paro, trabajos cada vez más precarios, exilio, desahucios, gente buscando comida en el contenedor o niños pasando hambre?

He optado por no ver ningún telediario, tertulia o debate. No quiero que me engañen más. Prefiero analizar la realidad por mí mismo, debatir con mi gente y crear medios alternativos o potenciar los ya existentes (hechos por personas de nuestra clase social).

Me niego a ser un borrego.

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Mónica de Oriol tiene conciencia de clase. ¿Y tú?

Ayer leí el titular “Mónica de Oriol incendia las redes sociales” y me indigné porque sus declaraciones deberían haber incendiado todo un país. Y es que esta señora, presidenta del Círculo de Empresarios, ha dicho que el Salario Mínimo obliga a pagar a los jóvenes sin formación un dinero que no producen ya que según ella «no valen para nada». ¿Y usted produce algo, señora de Oriol?

También se ha permitido el lujo –porque se lo permitimos- de decir que la prestación por desempleo fomenta el parasitismo ya que «nadie acepta un trabajo si tiene por delante dos años de prestaciones». Es curioso que alguien que vive de las plusvalías hable de parasitismo. ¿Será que vivimos en el mundo al revés?

Lo cierto es que lo primero que intenta es dividirnos entre formados y no formados, una especie de variante entre winners y losers. Después ataca a las prestaciones por desempleo, una de las principales armas de los trabajadores y trabajadoras que se encuentran sin trabajo. Por ejemplo, una trabajadora con derecho a prestación por desempleo está en condiciones de rechazar un trabajo esclavo como los que le desea esta empresaria. Además, alguien debería recordarle de dónde sale el dinero de las prestaciones: de los trabajadores y trabajadoras, como todo. Así que a ella ni le va ni le viene que la clase trabajadora se distribuya sus recursos solidariamente.

Llegados a este punto, he de decir que me alegra que mis enemigos de clase se muestren tal como son. Debo reconocer que Mónica de Oriol ha sido clara y ha hecho estas declaraciones según sus intereses de clase. No obstante, lo que me importa de todo esto no es que ella haga estas declaraciones esclavistas sino la falta de respuesta por nuestra parte. Por mucho que se “incendie” twitter no vamos a cambiar las cosas si la clase obrera no nos organizamos –sindical y políticamente.- Aquí está el problema: nuestra falta de conciencia de clase y por consiguiente de organización para ganar esta guerra.

Mónica de Oriol tiene conciencia de clase (burguesa) y está organizada. ¿Y nosotros?esclavos