Gran treball de José Sevillà: recuperant la memòria a Quart de les Valls.

josé sevillà aragonésA continuació expose tres vídeos elaborats per José Sevillà, qui està portant a terme una gran tasca de recuperació de la memòria a Quart de les Valls, el nostre poble. 

En aquest mateix bloc podeu trobar una entrevista que li vaig fer amb motiu del seu projecte.

Desapareguts de Quart de les Valls

Fent memòria a la desmemòria

Homenatge als republicans de Quart de les Valls

 

 

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Cuervo ingenuo. Cuando TVE censuró a Javier Krahe

Tú mucho partido pero, ¿es socialista, es obrero o es español solamente? -pues tampoco cien por cien si americano también.” Cuervo ingenuo (Javier Krahe).

En el apartado 1 del artículo 20 de la Constitución Española se reconoce y protege el derecho <<a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción>>, así como <<a la producción y creación literaria, artística, científica y técnica>>. Según el apartado 2. <<El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa>>. Es decir, está sujeto a responsabilidades ulteriores pues <<estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia>>.

 

JAVIER KRAHEPues bien, para callar a un artista existen diversas formas de silenciar o censurar previamente sin saltarse la Ley: no contratar al artista, no autorizar sus conciertos, no publicar su obra en los medios o llegar al extremo de que las cámaras dejen de grabar cuando el artista critica al presidente del Gobierno y a su partido. Javier Krahe sabe de esto. En 1986 la televisión pública TVE censuró su canción “Cuervo ingenuo” dentro de un concierto de Joaquín Sabina por criticar a Felipe González y al PSOE. No es que TVE no emitiese el tema sino que las cámaras dejaron de grabar directamente. Desde entonces, Javier Krahe pasó a la lista negra.

Cuervo ingenuo

Tú decir que si te votan
Tú sacarnos de la O.T.A.N.,
Tú convencer mucha gente,
Tú ganar gran elección,
Ahora tú mandar nación,
Ahora tú ser presidente.
Hoy decir que es alianza
Ser de toda confianza
Incluso muy conveniente,
Lo que antes ser muy mal
Permanecer todo igual
Y hoy resultar excelente.
Hombre blanco hablar con lengua de serpiente
Hombre blanco hablar con lengua de serpiente
Cuervo ingenuo no fumar
La pipa de la paz con tú,
¡Por Manitú!
¡Por Manitú!
Tú no tener nada claro
Cómo acabar con el paro,
Tú ser en eso paciente
Pero hacer reconversión
Y aunque haber grave tensión
Tú actuar radicalmente.
Tú detener por diez días
En negras comisarías
Donde mal trato es frecuente,
Ahí tú no ser radical,
No poner punto final,
Ahí tú también ser paciente.
Hombre blanco hablar con lengua de serpiente
Hombre blanco hablar con lengua de serpiente
Cuervo ingenuo no fumar
La pipa de la paz con tú,
¡Por Manitú!
¡Por Manitú!
Tú tirar muchos millones
En comprar tonto aviones
Al otro gran presidente.
En lugar de recortar
Loco gasto militar
Tú ser su mejor cliente.
Tú mujo partido pero
¿Es socialista, es obrero?
¿O es español solamente?
Pues tampoco cien por cien
Si americano también.
Gringo ser muy absorvente.
Hombre blanco hablar con lengua de serpiente
Hombre blanco hablar con lengua de serpiente
Cuervo ingenuo no fumar
La pipa de la paz con tú,
¡Por Manitú!
¡Por Manitú!

DE NUEVO AL MONTE

Como cada domingo, Manuel se levantó a las siete para poder contemplar desde la ventana de su cocina el amanecer y las montañas de aquel precioso valle donde vivía.

cafeteraSentado en una silla y con los codos apoyados en la mesa junto a la ventana donde desayunaba cada mañana esperaba a que saliese el café de la vieja cafetera italiana.

Hundido, desesperanzado y solo. Así estaba Manuel, quien perdió a su mujer por no poder pagar su operación y a su hija, asesinada junto a otros compañeros de la facultad por las fuerzas del orden. Adrián, su otro hijo, emigró a Bélgica aunque no volvió a tener noticias suyas. Probablemente es que también muriese al cruzar la frontera.

Solamente tenía un amigo en la villa, Alejandro. El mismo que salvó su vida tras declarar ante el Tribunal de Seguridad Ciudadana. El mismo que juró por su vida que Manuel estaba con él durante el asalto de “los del monte” a la casa del alcalde don Vicente, una acción necesaria para proporcionar comida a dos familias muy pobres de la localidad.

Manuel no estuvo allí, pero sí participó en su preparación. Debió ser algún chivatazo, pero el caso es que Alejandro evitó la muerte de su amigo gracias a que era el contable personal del alcalde, un auténtico cacique que controlaba cada movimiento en aquel pueblo y que había ordenado la muerte de más de doscientas personas.

La situación económica era caótica y la represión estaba al orden del día. Desapariciones, palizas, interrogatorios y juicios precocinados eran prácticas cotidianas. Los derechos sociales eran historia.

Manuel, miembro del Partido de los Trabajadores, destacado por sus aportaciones teóricas más que prácticas, fue el profesor durante años de la formación de los militantes en la clandestinidad. Bajo el pseudónimo de Martín Giménez, llegó a ser considerado uno de los principales disidentes del régimen.

Pero Manuel Belmonte era un trabajador más de correos, un funcionario de esos que pasan desapercibidos aunque muy querido por los compañeros y compañeras que le quedaban después de aquella fatídica guerra.

OLYMPUS DIGITAL CAMERATras las desapariciones de su mujer y su hija, dedicó cada hora a elaborar materiales de formación, económica principalmente, para que la resistencia estuviese preparada ante una esperada e hipotética toma del poder. Unos materiales, que cada domingo eran recogidos por Elisabeth, la hija de Alejandro, punto de enlace con la guerrilla. Ésta se desenvolvía con gran facilidad por los caminos del monte, engañando a cualquier guardia con la excusa de tener que llevar a su abuela a misa, en la aldea de Aguandón, situada detrás del valle. De esta manera, hacía una parada en un aljibe para lavarse la cara y aprovechar el momento para dejar aquellos viejos folios llenos de anotaciones bajo una piedra.

Lamentablemente, esa mañana de domingo, el plan no salió como esperaban. Tres soldados esperaban alrededor del aljibe a la joven. Llevaban varias semanas siguiéndola pero sin pruebas. En el momento que depositaba los papeles se abalanzaron sobre ella, la esposaron y a pesar de su resistencia, la llevaron a rastras hasta un viejo furgón escondido a unos 400 metros.

Mientras tanto Manuel recordaba a sus seres queridos frente a la ventana, con el paladar impregnado de aquel fuerte café y con la nostalgia inserta en su pensamiento. Se hacía tarde para acudir a Misa de diez, obligatoria desde que ocupó el Ministerio de Seguridad de  Julián Gutiérrez, fabricante de armas y de sobra conocico por sus posiciones ultra católicas.

A punto de llegar a la Iglesia observó el furgón que paraba delante del Ayuntamiento. Ralentizando el paso para poder ver que ocurría, observó cómo dos soldados llevaban a Elisabeth esposada y amordazada con el rostro ensangrentado y las piernas flojeándole.

Manuel entró con toda normalidad a la iglesia tratando de no levantar sospechas durante al menos las primeras horas y así elaborar un plan de rescate posteriormente con su amigo.

Una vez en aquel renovado y lujoso templo, se sentó esperando a que pasase el acto religioso para poder comunicarle a su amigo, exento de la asistencia obligatoria a misa, lo que acababa de ver.

Pero cuando el cura se disponía a realizar el Acto penitencial, don Vicente, rodeado por sus hombres de confianza, interrumpió la misa andando por la iglesia con paso desafiante y levantando la voz:

alcalde– Sí, Padre Javier, toca pedir perdón. Pero a unos más que a otros. Hoy nuestros hombres han apresado a una zorra en el monte. Una zorra despreciable, capaz de traicionar a su Patria y hasta al mismísimo padre.

Hoy, como muestra de nuestra fe y apuesta por el perdón, daremos una oportunidad a una traidora para que confiese sus pecados.

Sin más, que transcurra con total normalidad esta ceremonia.

En ese momento aparecen dos guardias arrastrando a Elisabeth hasta dejarla frente al Altar, tendida en el suelo y prácticamente sin moverse debido a la paliza que le acababan de dar. Allí, ensangrentada y abriendo con gran dificultad los ojos, pudo ver a Manuel, a quién le brotaban las lágrimas de impotencia.

Elisabeth articuló como pudo una pequeña sonrisa a su camarada. Rápidamente Manuel entendió que no podía quedarse quieto si no quería verla morir. Empezó a toser voluntariamente simulando un ataque asmático. Su tos logró captar la atención del párroco que interrumpió la misa.

– ¿Estás bien hijo mío?

Antes de que pudiese responder Manuel, don Vicente se le adelantó gritando:

-¡Guardias, dejen salir a este imbécil para que le vea un médico y no vuelva a interrumpir!

Los guardias dejaron salir a Manuel, que seguía tosiendo. Una vez giró la primera esquina empezó a correr hacia casa de Alejandro.

Cinco minutos tardó en llegar. Alejandro, notó el miedo en el rostro de Manuel.

-¿Qué te pasa querido amigo?

-Tu hija, camarada.

-¿Qué le ha pasado? ¿Dónde está?

-En la Iglesia apresada. – Respondió sofocado Manuel.- La habrán cogido en pleno monte. No he podido hacer nada. Está tendida en el suelo. Tenemos que prepararnos pues no tardarán mucho en salir de misa y venir a comunicarte lo sucedido.

 

Poco después en la Iglesia, el cura daba su bendición a los presentes y todos esperaban a que hablase el Alcalde, quien a paso lento se dirigía hacía Elisabeth.

-¿Vas a confesar, hija de satanás? –Dijo el Alcalde al mismo tiempo que se daba cuenta de que Elisabeth no podía ni abrir la boca por el estado en el que la habían dejado.

-Bueno, bueno…-prosiguió- tendremos que llevarte a casa para que tu padre vea la hija que tiene. ¡Pobre hombre, qué disgusto se llevará! ¿Qué necesidad tenías de hacerle esto? ¿Es que no vivías bien así?

-¿Qué hacemos señor? –preguntó el sargento.

-¡Cogedla y vamos a llevársela a su padre! ¿Y vosotros qué miráis? ¡Todos fuera de la Iglesia! ¡A casa, bastardos!

Los asistentes salieron rápidamente hacia sus hogares.

maquis11Minutos después, el Alcalde y cuatro de sus hombres se dirigían a casa de Alejandro. Detrás de ellos, un par de soldados llevaban en una camilla a Elisabeth en estado seminconsciente.

-¡Abre la puerta, Alejandro! –gritó el alcalde.

Casi un minuto después, Alejandro abrió la puerta, y disimulando muy bien, dirigió lentamente la mirada hacia la camilla en la que se encontraba su hija.

-¡Hija mía! –Dijo Alejandro corriendo hacia ella- ¿Qué le ha pasado? ¿Qué ha ocurrido? –preguntaba nervioso entre lágrimas.

-Nuestros guardias la han pillado pasando documentos de la resistencia. –respondió el alcalde.

-No puede ser. Ella nunca me haría eso. Dejen que un médico la atienda. ¡Llamen al doctor Torregrosa, por favor!

-Está bien. ¡Traigan al médico! Dejaremos que se recupere y la interrogaremos cuando pueda volver a hablar. La dejaremos en casa vigilada por dos guardias las 24 horas del día. No le faltará asistencia médica.

-Gracias alcalde. Siento mucho lo ocurrido. Estoy seguro que tendrá una explicación.

 

Pasaron seis días hasta que Elisabeth pudo volver a hablar y andar (aunque lentamente), pero no podía hablar libremente con su padre debido a la presencia de los guardias. Por ello, Alejandro aprovechó una de sus escasas salidas de casa para pasar por casa Manuel, quien estaba a la espera de cualquier novedad.

Una vez en casa del compañero, Alejandro le dijo:

-Ha llegado el momento, no tardarán en venir a interrogarla el alcalde y sus secuaces. Prepárate. No tenemos otra salida.

-Estoy listo. ¿Podrá andar tu hija?

-Sí, aunque no correr.

-Ahora dime, cuándo y cómo he de entrar en tu casa.

-Verás. El cambio de guardia es a las ocho de la mañana. Así que tendrás que saltar la tapia del corral y una vez dentro, entrar al sótano secreto por la trampilla que hay al lado del pozo. Yo distraeré a los guardias. Desde el sótano podrás ver perfectamente todo lo que ocurra en el salón. Bueno, tú ya conoces de sobra aquello. No hace falta que te diga más.

-Por supuesto.

-Mañana a las 7’55 tendrás que estar preparado. No podemos fallar.

-Allí estaré. ¡Salud!

-¡Salud camarada!

 

Aprovechando la oscuridad de la noche, Manuel se dirigió a través de los campos hasta encontrarse a la altura de la casa de Alejandro. Allí esperó hasta la hora indicada. En el preciso momento del cambio de guardia, saltó y corrió rápidamente a abrir la trampilla y bajar hasta el sótano.

Allí tenía comida, bebida, mantas y por supuesto tres kalashnikov y cuatro pistolas con abundante munición y cuatro granadas de mano.

Dos días tuvo que esperar hasta que uno de los guardias que acababan de entrar a las 16 horas le comunicase a Alejandro y a Elisabeth que en unas horas, el Alcalde y el Juez del Tribunal de Seguridad Ciudadana de la Comarca llegarían al domicilio para esclarecer todo lo ocurrido.

maquiManuel preparó una mochila con el armamento necesario y con un kalashnikov en mano.

Casi cuatro horas después, ya de noche, llegaron don Vicente y el Juez escoltados por cuatro guardias.

En la mesa del salón se sentaron en un lado el alcalde y el Juez. En el otro Elisabeth y su padre. Por su parte, los dos guardias de vigilancia y la guardia personal del alcalde se sentaron como si del público de un juicio se tratase, justo detrás de sus jefes.

-Bien – dijo el alcalde-. Llegó la hora de que nos cuentes todo lo que sabes.

Cuando se disponía a hablar Elisabeth, apareció Manuel disparando a los guardias al tiempo que Alejandro y su hija se apresuraron a tirarse al suelo dejando al descubierto al Alcalde y el Juez, que serían alcanzados por las balas rápidamente.

No tuvieron tiempo a reaccionar. Habían conseguido matar al cacique del pueblo que tanto dolor había causado y a su perro faldero, el Juez.

Era la hora de huir. El monte les esperaba impregnado de jóvenes sobreviviendo mientras se preparan para la Revolución.

En el furgón que dejaron aparcado fuera los guardias del Alcalde salieron en dirección hacia el monte, llegando quince minutos después al punto donde debía acudir cualquier apoyo en caso de peligro. Allí les recibieron dos compañeras casi dos horas después.

 

moyaEsa noche, muchos de los vecinos y vecinas celebraron en silencio la muerte del Alcalde. Elisabeth, con lágrimas en los ojos y abrazada a su padre, dejaba atrás la pesadilla que había vivido.

Manuel Belmonte consiguió salvar a la hija de su amigo y acabar con los responsables de la muerte de centenares de personas. Esa misma noche se convirtió para siempre en el temido Martín Giménez. Dejó de ser ciudadano para ser guerrillero, a la espera de la Revolución.

La Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana. Hitler y Goebbels.

Ni un paso atrasDurante esta semana se ha producido un hecho de suma importancia. La presentación del anteproyecto de ‘Ley orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana’. Una Ley con la que pretenden aumentar el miedo entre la clase obrera y los sectores populares. Un miedo, que evite una más que lógica respuesta a los graves ataques que están sufriendo. Sin duda alguna, la clase dominante está mostrando temor frente a una posible contestación.

Es por eso que el anteproyecto contempla que utilizar y distribuir imágenes de policías será considerado como infracción “muy grave” sancionada entre 30.001 y 600.000 €. De esta manera no podríamos ver imágenes en las que un policía nacional abre la cabeza a un manifestante.

Insultar a un miembro de las fuerzas de seguridad se considerará “grave” con multas entre 1.001 y 30.000 €. Rodear el Congreso sin permiso se podrá sancionar con hasta 600.000 €. También habrá sanciones administrativas para los participantes en un “escrache” o a aquellos que participan en disturbios ocultando su rostro.

Haciendo una viaje al pasado, el 28 de febrero de 1933, Hitler conseguía un Decreto de emergencia emitido por Hindenburg para la “protección del pueblo y del Estado” como respuesta al incendio del Reichstag, suspendiendo así, siete secciones que garantizaban las libertades individuales y civiles reconocidos a la Constitución. Fue así como pudieron encarcelar más de 4.000 funcionarios comunistas y otros opositores.

Pero de la misma manera que el éxito de Hitler no podría entenderse sin su jefe de propaganda, Joseph Goebbels, el éxito de la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana del gobierno español dependerá de sus propagandistas.

Es por eso que desde hace un tiempo, los medios de comunicación burgueses no dudan al criminalizar cualquier tipo de protesta. Sin embargo, no podemos olvidar que han aprendido de la historia y saben ser un poco más sutiles. Incluso hay cuantiosas noticias que muestran “la incertidumbre de los mercados” frente a un más que posible ascenso de los comunistas. ¡Que vienen los comunistas!

Aun así, me resulta muy curioso que desde hace unos meses se ha hecho público que nos espían con toda la impunidad del mundo vía teléfono, redes sociales, etc. Es más, dos días antes de presentar el anteproyecto, en un conocido programa nos explicaban con qué facilidad nos pueden espiar.

A mí me parece que llevan ya un tiempo preparando el terreno. Unos medios criminalizando sin ningún escrúpulo y otros infiltrándonos el miedo en el cuerpo.

El mensaje está claro: nos espían y nos vigilan, nos criminalizan por luchar y ahora nos lo harán pagar caro.

El Decreto para la “protección del pueblo y del Estado” de los nazis tenía como principal objetivo acabar con la oposición comunista. Deberemos ir con mucho cuidado. Pero… ¡NI UN PASO ATRÁS!

PD: dentro de la lucha de clases, sí se trata de una Ley de protección de algunos ciudadanos. Concretamente protege la seguridad de los ciudadanos Amancio Ortega, Juan Rosell, Emilio Botín, Juan Rojo y el resto de parásitos explotadores.

La Llei de Protecció de la Seguretat Ciutadana. Hitler i Goebbels.

Ni un paso atrasDurant aquesta setmana s’ha produït un fet de suma importància. La presentació de l’avantprojecte de la ‘Ley orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana’. Una Llei amb la qual pretenen augmentar la por entre la classe obrera y els sectors populars. Una por, que evite una més que lògica resposta als greus atacs que estan sofrint. Sense dubte, la classe dominant està mostrant la seua inquietud front a una possible contestació.

És per això que l’avantprojecte contempla que utilitzar i distribuir imatges de policies serà considerada com infracció “molt greu” sancionada entre 30.001 y 600.000 €. D’aquesta manera no podríem veure imatges en les que un policia nacional obri el cap a un manifestant.

Insultar a un membre de les forces de seguretat es considerarà “greu” amb multes d’entre 1.001 y 30.000 €. Rodejar el Congrés sense permís es podrà sancionar fins a 600.000 €. També hi haurà sancions administratives per als participants en un “escrache” o a aquells que participen en disturbis ocultant el seu rostre.

Fent una ullada al passat, el 28 de febrer de 1933, Hitler aconseguia un Decret d’emergència emès per Hindenburg per a la “protecció del poble i de l’Estat” com a resposta a l’Incendi del Reichstag, suspenent així, set seccions que garantien les llibertats individuals i civils reconeguts a la Constitució. Fou així com pogueren empresonar més de 4.000 funcionaris comunistes i altres opositors.

Però de la mateixa manera que l’èxit de Hitler no podria entendres sense el seu cap de propaganda, Joseph Goebbels, l’èxit de la Llei Orgànica de Protecció de la Seguretat Ciutadana del govern espanyol dependrà dels seus propagandistes.

És per això que des de fa un temps, des dels mitjans de comunicació burgesos no dubten en criminalitzar qualsevol tipus de protesta. Però, no podem oblidar que han aprés de la història i saben ser un poc més subtils. Inclús hi ha quantioses notícies que mostren “la incertesa dels mercats” front un més que possible ascens dels comunistes. ¡Que vienen los comunistas!

Encara així, em resulta molt curiós, que des de fa uns mesos s’ha fet públic que ens espien amb tota la impunitat del món via telèfon, xarxes socials, etc. És més, dos dies abans de presentar l’avantprojecte, en un conegut programa ens explicaven amb quina facilitat ens poden espiar.

A mi em pareix que porten ja un temps preparant el terreny. Uns mitjans criminalitzant sense cap escrúpol i altres infiltrant-nos la por al cos.

El missatge és clar: ens espien i ens vigilen, ens criminalitzen per lluitar i ara ens ho faran pagar car.

El Decret per a la “protecció del poble i de l’Estat” dels nazis tenia com a objectiu principal acabar amb l’oposició comunista. Haurem d’anar amb molt de compte. Però… NI UN PAS ENRERE!

PD: dintre de la lluita de classes, sí es tracta d’una Llei de protecció d’alguns ciutadans. Concretament protegeix la seguretat d’Amancio Ortega, Juan Rosell, Emilio Botín, Juan Roig i la resta de paràsits explotadors.

Entre la garrofera i el barranc

Assegut a l’ombra d’una garrofera, observa a l’altra banda del barranc un grup de dones i homes amb banderes roges que es dirigeixen cap al poble.

garroferaCaminen amb pas ferm i segur proclamant consignes pel pa i el treball. Joan, identifica que aquell grup de trenta persones són treballadors i treballadores que, a l’igual que ell, pateixen les misèries de la vida actual: atur, treball precari i pobresa.

Encara així Joan, es recolza a la soca de la garrofera tractant d’estar més còmode. Els paries s’allunyen. Deuen estar entrant al poble.

 

Han passat un parell d’hores mentre Joan ha pegat una becadeta tranquil·la. De sobte veu com a l’altra vora del barranc corren els desposseïts cap a les muntanyes. Li agradaria saber que ha passat. Inclús ajudar a aquelles persones que fugen horroritzades per algun motiu desconegut. Només han tornat cap a la muntanya la meitat dels que baixaren al poble.

 

Minuts després s’escolten vehicles, sirenes i dispars. Són els soldats i els guàrdies que es dirigeixen cap a la muntanya seguits per l’alcalde i els tres grans terratinents de la zona, que van ben escortats.Joan sap que aquests no son els seus… però continua acomodant-se baix la garrofera fins que acaba gitat al terra.

Mentre somnia, es vist per un soldat que interpreta que és un dissident amagat. Minuts després és arrestat i tancat al calabós.

 

Ell no sap res del que li pregunten i acaba estès al sòl de la pallissa que li peguen. Així viu els darrers 16 dies, quan finalment queda absolt gràcies a la mediació d’un cosí germà que treballa d’escorta per a l’alcalde.

 

En eixir del calabós torna a la garrofera, on creu estar més tranquil. Allí recorda el que ha viscut els darrers dies: pallisses, dolors i fam. Però sobretot no para de recordar el moment més dur, quan va veure mort a Rafel, un humil lluitador comunista que preferí morir a delatar als camarades.

 

Han passat cinc dies i Joan ha continuat baix la garrofera. Ha preferit alimentant-se de brosses i algun fruit que altre a tornar al poble. Quan es disposava a seure als peus de la garrofera comença a escoltar molt de soroll provinent de la muntanya. Deuen ser centenars de persones.

Així és. Minuts després observa com baixen per les senderes amb fusells, martells, pals, pistoles, corbelles, escopetes i fins i tot graneres. Al capdavant d’aquell gran grup de gent es podia veure una gran bandera comunista.

 

Joan s’acomiada de la garrofera i s’uneix als seus. Pel camí conversa amb molts que com ell havien passat una llarga estona baix la garrofera.

 

La classe obrera segueix la sendera del barranc com si fos l’aigua d’octubre que arrasa tota la malesa al seu pas. La Revolució ja és imparable.

El “Tio Àngel”.

Com totes les vesprades d’estiu, seia al balcó amb les cames penjant entre els barrots. La meua curta edat i el meu petit cos encara m’ho permetien. Solia jugar a endevinalles o a jocs com el “veo veo” amb xiquets i xiquetes que es trobaven als balcons de les seves cases, doncs a la meua finca els veïns eren gent major. Encara així, aquests dedicaven part del seu temps a contar-me historietes o simplement a xerrar amb mi.

tio angelDes del meu balcó (el 3er- dreta) conversava amb els veïns del 2on-esquerra, el “tio Àngel” i la seva dona “Esperancita”. Durant gran part de l’any vivien a França però venien llargues temporades al poble, normalment durant la primavera i l’estiu. Recorde que quan tornaven al poble anàvem tota la meva família a rebre’ls i tots solien preguntar-se com estaven les coses a França i Espanya respectivament. En aquell moment pensava que parlaven dels equips de futbol car estava acostumat a que les coses li anaren mal al meu València C.F.

Durant cada vesprada d’aquells llargs i calorosos estius, vaig passar llargues hores en companyia seva sense saber qui era realment el “tio Àngel”.

Amb 17 anys vaig començar a militar en el Partit Comunista i molts camarades majors em preguntaven per Àngel Gaspar, un històric militant del meu poble. La descripció coincidia amb la del meu veí però no podia creure que hagués passat tantes hores xerrant amb una persona d’eixa talla.

De ben jove ingressà en les files comunistes i s’allistà voluntari en l’exercit republicà, arribant a tenir el càrrec de tinent. Declarat pròfug a Espanya, va emigrar a França on va ser retingut en el Camp de Concentració de Barcarès. Després formaria part de la resistència francesa contra els nazis. Varen passar 26 anys per a que Àngel Gaspar pogués tornar al seu poble i poder veure a la seva família.

Han sigut moltíssimes converses les que he pogut mantenir amb el “tio Àngel”, algunes d’elles sobre les grans victòries, altres sobre les derrotes més dures. Sempre em parlava de la necessitat de que la classe treballadora tinga un Partit Comunista fort i solia acabar amb el mateix consell: “no et fies de la socialdemocràcia, sempre ens trairan perquè en el fons defenen al capital.”

El 9 d’abril del 2011, el Partit Comunista li va retre un emotiu homenatge al seu poble coincidint amb la presentació de la nova agrupació comunista i la inauguració de la “Casa del Poble de Quart”.

El 14 d’abril d’aquest any, el meu gran amic José Sevillà, va organitzar una exposició fotogràfica en homenatge als republicans i republicanes del municipi. El “tio Àngel” va ser l’encarregat d’inaugurar l’exposició junt amb el “tio Manolo Aragonés” (del que faré una altra crònica en breu). Mai podré oblidar aquestes dates, i per això vull donar les gràcies a José Sevillà per tot el seu treball i per aquest darrer homenatge.

Han passat molts anys des que aquell xiquet assegut amb les cames penjant entre els barrots del balcó aprenia escoltant les histories d’aquell heroi del poble, que encara parla en tercera persona de si mateix. Gran entre els grans.

Visca la lluita de la classe obrera!