“LA OPORTUNIDAD HISTÓRICA”: TEATRO, TÍTERES Y CONVERGENCIAS

Se acerca un año cargado de elecciones y uno, que empieza a entrar en edad de riesgo por “casta política”, empieza a observar cómo prácticamente toda la actividad política se centra en el teatro mediático-electoral.

LIBERTADDigo teatro porque el proceso que estamos viviendo desde hace meses, se parece más a una función artística que a un proceso electoral. Reúne elementos de sobra para ello: dificultades, espectáculo, primarias, tensión, esperanza, actores, candidatos, mesías, buenos intérpretes y unos “malos de la película” que casi consiguen que nosotros –los espectadores- nos levantemos cabreados del sofá, aunque sea para ir a por una birra. Y esto, amigos, es lo más dramático de todo.

Ante una “oportunidad histórica”

Los principales títeres llevan meses advirtiéndonos de la importancia de las elecciones del 2015. Nos dicen que son “una oportunidad histórica” o “la última oportunidad” que vamos a tener para cambiar “las cosas”. Supongo que cuando hablan de “cambiar las cosas” se referirán a un cambio de partidos y políticos, esto es, un cambio de caras, ya que con unas elecciones poco más se puede cambiar si no hay detrás una organización y una movilización suficientemente importantes. Como no es así, entiendo que nada va a cambiar después de las elecciones. Seguiremos siendo explotados, sufriendo el paro y pasándolas canutas para sobrevivir. El mundo no se acabará en 2015.

Acabar con la corrupción

¡Tranquilos, los salvadores están decididos a acabar con la corrupción! –Y yo que pensaba que el problema era el sistema, que es corrupto(r) per se. Aún así, estas marionetas sólo pretenden acabar con la parte secundaria de ésta: los corruptos. No así con los corruptores, parte imprescindible para que haya corrupción.

Había olvidado que quienes regalan horas de televisión a nuestros queridísimos intérpretes son los titiriteros del reino. No nos engañemos, estos titiriteros son quienes ostentan el poder económico. Quienes manejan todo en la sombra; dirigen la política sin presentarse a unas elecciones; ofrecen a las masas la realidad manipulada en sus medios de comunicación; nos imponen la moda de las primarias y aúpan al candidato que más les conviene cargándose nuestra democracia; crean corrupción por dónde pasan, aunque nadie les denuncie por ello; etc…

La farsa de la política tele-dirigida

Hemos pasado en pocos meses de hacer política a perder el tiempo con su farsa. El poder económico, a través de sus medios de manipulación, sus voceros y sus salva-patrias, han conseguido que sigamos sus directrices. Nos han dicho cómo, dónde, con quién y cuándo organizarnos. Mejor dicho, cómo desorganizarnos para no ser una alternativa política real. Y hemos aceptado llegando al punto de creer que únicamente ganando unas elecciones se puede transformar la realidad.

Por ello, desde hace meses, los títeres salva-patrias sólo hacen que vendernos esperanza mientras devoramos nuestra ración de palomitas en el sofá. Estos miserables han aprovechado nuestras dificultades y necesidades para que creamos en ellos. Captar el descontento mediante la búsqueda de fe ciega a través de eslóganes vacíos y discursos ambiguos, el culto al líder, presentarse como “lo nuevo” frente a “lo viejo”, la continua negación de la lucha de clases, el no cuestionamiento del sistema económico o el desprecio hacia todo aquello que no se suba a su carro, sienta -como mínimo- las bases para algo muy peligroso.

¡Converged, malditos!

Mientras tanto, nosotros estamos en offside pensando como subirnos a la moda, perdiendo el tiempo en estupideces para que no nos llamen anticuados, anquilosados o sectarios. Es paradójico: tenemos miedo de que esos calificativos vengan de parte de esos que mantienen un sistema y un discurso de hace más de dos siglos y que restringen la política a las élites económicas y sus perros falderos. ¡Qué modernidad!

“¡Hay que converger!” –nos dicen desde los medios del capital. Pues eso hacemos algunos: converger con nuestros compañeros de trabajo, con las amigas o con el vecino de enfrente. Y parece ser que este tipo de convergencia no les gusta. Tienen miedo a aquellos capaces de organizar a su clase (y a una sociedad entera). Por ese motivo potencian a determinados títeres, como en los años 20 y 30. No vaya a ser que algún día les volvamos a dar un susto.

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¿Por qué ahora?

¿Por qué ahora?

El presentador de las noticias informa de un nuevo caso de corrupción. Sí, otro. ¿Se habrán vuelto locos los propietarios de los medios? Es difícil pensar que estos grandes capitalistas (y por ende corruptos), ignoraran dichos casos de corrupción. Al contrario, han sido parte imprescindible en el ocultamiento durante años. Ahora lo hacen público. ¿Por qué ahora? –He aquí la pregunta.

En la siguiente noticia vemos entrar en prisión a un político corrupto. ¿Se habrá vuelto justa la injusticia burguesa? –El caso es que las comisiones del 3%, aunque difíciles de probar, eran vox populi. Claro está que esto es tan habitual en el sistema capitalista como las 24 horas del día. Lo cierto es que ahora parece que funciona la justicia. Digo parece porque se han vuelto a olvidar del pez gordo, el corruptor. Aún así, muchos corruptos han caído, y me vuelvo a preguntar ¿Por qué ahora?

kalSiguiendo con el noticiario, aparece una encuesta en la que al bipartidismo le sale un “competidor”. ¡Algunos que pensaban que el bipartidismo sería eterno! Para bien o para mal –según para quién- este “competidor” ha gozado de horas y horas de televisión. Parece mentira: los medios que han silenciado o criminalizado a todo aquel que cuestionaba al bipartidismo y más si el cuestionado era el sistema, ahora ofrecen minutos gratis a quienes pretenden hacer saltar por los aires (sólo al bipartidismo, claro). ¿Por qué ahora?

Aparecen unas declaraciones en la siguiente noticia de un señor en una tertulia televisiva en la que han participado políticos de todo signo. ¡Incluso hay uno de un partido revolucionario! Estaban debatiendo en torno a qué modelo de primarias era más justo. Por supuesto nadie cuestionaba las primarias en sí. Es más, el tertuliano revolucionario es candidato en su organización. Una pena que sea el único aspirante con minutos en televisión y que no podamos ver al resto. ¿Se habrán vuelto plurales los debates televisivos hasta el punto de dar cancha a algún rojeras? ¿Por qué ahora?

 

Otras preguntas

¿Podemos llegar a pensar que los grandes capitales –propietarios de los medios de manipulación- ceden espacio a anticapitalistas por un mero criterio de audiencias? Es más ¿estamos seguros de que estos defienden posiciones revolucionarias en los platós? ¿De verdad somos tan ingenuos como para subestimar de esta manera a un enemigo tan poderoso?

Quina cosa més rara!

Resulta ser que hi ha corruptes. Menuda novetat!

És un tant estrany que els mitjans que són propietat del gran capital mostren diàriament els casos de corrupció que han tapat durant dècades. Una corrupció que és inherent al propi sistema i que ells, els propietaris dels mitjans, n’eren ben coneixedors.

Llavors, deuríem preguntar-nos per què destapen tants casos d’un temps ençà. La resposta la trobem en l’empitjorament de les condicions de vida de la classe obrera y en les reaccions que aquesta puga tenir.

En aquest sentit, no és d’estranyar una operació per part del capital de reconduir el descontent cap a un terreny en el que no perillen els seus interessos de classe. Per aquest motiu els mitjans, per ser part del propi sistema corrupte, destapen els casos de corrupció com si foren fets aïllats del poder econòmic. És a dir, com si el problema fora la política o eixe invent de “classe o casta política”. I és què, reproduir els casos de corrupció per tal de cabrejar-nos i fer que ens desencantem de la política o que acabem en mans de “salva-pàtries” només ens porta a un lloc: “usted haga como yo y no se meta en política”. Per sort o per desgracia, ja sabem cap on ens porta la criminalització de la política.

I és què, al capital li és igual tindre a Pep o a Joan com a polític al seu servei. L’únic requisit és eixe: actuar al seu servici. El que està clar és que a la classe dominant no li tremola el pols per desfer-se dels seus sequaços i trobar-ne de nous, els quals ens vendran com a salvadors mentre asseguts al sofà esperarem “como agua de mayo”. Però aquest ja és altre tema.

“Pequeño travieso”

El “Pequeño Nicolás” -dicen los presentadores y tertulianos de TV- como si se tratase de un joven travieso, y no como lo que es realmente: un estafador y un ladrón.
Por muchísimo menos llaman terrorista o radical a cualquier joven de clase obrera, aunque sea mediante acusaciones falsas como en el caso de Alfon.
El tal Nicolás no es más que un aprendiz de los suyos. ¿O acaso es una novedad que en ese partido haya ladrones y estafadores?

“Pequeño travieso” (Petit entremaliat)

El “Pequeño Nicolás” -diuen els presentadors i tertulians de TV- com si es tractés d’un jove entremaliat, i no com el que és realment: un estafador i un lladre.

Per molt menys diuen terrorista o radical a qualsevol jove de classe obrera, encara que siga mitjançant acusacions falses com en el cas d’Alfon.

El tal Nicolás no és més que un aprenent dels seus. O es una novetat que en eixe partit hi haja lladres i estafadors?

Carta a un dirigent “modern”

Carta a un dirigent “modern”.

 

Estimat dirigent,

Sóc un treballador. Repetisc: treballador.

Es preguntarà per què he repetit aquesta paraula. La veritat és que la trobe a faltar en els seus articles o intervencions en els mitjans dels enemics de classe. No es que jo siga un fervorós defensor de paraules en desús del diccionari sinó que em preocupa més el que representa aquesta paraula: la meua classe social.

En canvi, cada volta l’escolte més dir la paraula “ciutadans”. Per això entenc que si vostè és el representant de la nostra classe i no ens nomena per a rés (als treballadors) hi ha dos opcions:

  1. La classe treballadora ha desaparegut.
  2. Vostè ens ignora.

Evidentment, pocs s’atreviran a afirmar la primera a no ser que ho facen interessadament. Com no m’agrada malpensar, puc assegurar que vostè ens ignora o ens confon al posar-nos en el mateix sac que, per exemple, el ciutadans Amancio Ortega o Esther Koplowitz.

Què pensaria vostè d’un director d’orquestra simfònica que no fera cas dels músics i dedicara el temps d’assaig a escoltar a Kiko Rivera? –Supose que pensarà que el director s’ha equivocat de treball. Jo pense que l’orquestra s’ha equivocat de director. Així ens va.

Sincerament, vostè ha sucumbit al discurs interclassista del capital perquè vostè no ha tingut mai consciència de classe*.

*Obrera (per si de cas).

 

Atentament,

Un treballador

 

PD: treballadora, explotació, proletariat, obrer, lluita de classes, partit, capital, comunisme, revolució, socialisme, organització, formació…

Claudicar o callar ante una injusticia. Convertirnos en cómplices

Una injusticia se debe combatir. Aceptarla nos convierte en parte de ella.

Algo similar ocurre con la reforma de la Ley electoral del PP. Muchos, en vez de plantear movilizarse para tumbarla, han optado por aceptarla y comenzar la carrera para crear candidaturas que agrupen a todas las fuerzas “progresistas”. Se trata de converger sí o sí, olvidando que la convergencia es un proceso lento y que no es ni será una suma de siglas ni únicamente una opción electoral, sino el producto del trabajo diario en la sociedad. Pero sobre todo, con poca voluntad de luchar contra esta caciquil ley. Parece que a más de uno le haya venido bien.

Mundo Obrero XXX Aniversario PCEPor si fuera poco, las formas de convergencia parece que estén ya dadas así como exigencias tan graves por parte de algunos como pedir la desaparición del PCE. ¡Casi nada! Y yo que pensaba que el enemigo era de clase. Esto sólo indica que o bien se equivocan, o son enemigos de clase (nuestros)

Por si no cuela esta exigencia, debemos quitar nuestra simbología (el martillo y la hoz) por si asustamos a alguien. Vaya, curiosamente el régimen fascista de Ucrania ha comenzado un proceso para prohibir este símbolo. Un régimen, surgido de un golpe de estado que está masacrando a las poblaciones que se han opuesto a él. Pero claro, condenarlo no es una prioridad. Será que tampoco es “ni de izquierdas ni de derechas”.

¿Olvidáis lo que sucedió en España a partir de 1936?

Debemos tener claro que la indiferencia o la neutralidad ante una injusticia nos convierte en cómplices.

Me indigna esa equidistancia con lo que ocurre en Ucrania o en Palestina, tratando por igual a las víctimas como a los verdugos; el discurso interclasista y la negación de la lucha de clases; la ambigüedad con temas como el aborto o la denuncia del sistema criminal. Podría decir, que más que indignarme, me preocupa.

No quiero ni imaginar cuando ilegalicen al Partido Comunista. ¿También lo aceptarán?

¿Y cuándo nos llevan al paredón? ¿Callarán?