Palaus i palauets (historietes)

Palaus i palauets (historietes).

Noms, renoms,

hòsties i rehòsties.

Anuncis, propaganda,

Collons i recollons.

Canvis i recanvis

sense transformació.

Paraules, parauletes,

imatges i palaus.

Són Déus, redéu!

Ja prou, penseu!

Ja no teniu remei?

Lleveu-los ja la pell.

Disfresses, mecenatges,

Palaus i palauets,

Paraules, parauletes,

I ja esteu tots contents.

Prou!

ja és l’hora.

Obri la porta i

digues que hi veus.

Sense sostre ni treball:

el futur assegurat.

Sense lluita ni castanyes:

la victòria per als lladres.

Organitzat i oblida’t

d’historietes de palaus.

Ja saps, això són coses

per a ximples i babaus.

Advertisements

Vent

Vent

Deixar de ser creients,

devem canviar la història.

Començar a ser eterns.

Han apagat les ments

perdudes entre boira.

Espere torne el vent.

Sense ciència i sense seny,

vores quan vinga l’hòstia

I ens deixe sense dents.

Diferències

Conversa entre dos amics

amigos

– Alguna vegada t’has plantejat per què som tant diferents tu i jo?

– Per què dius això?

– No sé. A pesar de que ens hem criat pràcticament junts, tu ets molt d’esquerres mentre que jo ho sóc de dretes.

– De veritat penses que som tan diferents?

– Sí. Sempre opinem de manera distinta.

– Es que tu i jo no som dos treballadors assalariats a la mateixa fàbrica? No hem patit la mateixa baixada de salaris ni l’ERO? No hem anat a la mateixa escola, eixa en la que sempre hi feia fred? No tenim uns avis que han hagut d’emigrar a França quan eren joves per poder sobreviure? O uns pares que han treballat tota la vida al camp i ara no poden ni jubilar-se?

– Sí.

– Estic segur que no tindràs una mansió amagada ni hauràs defraudat 3.000 milions d’euros a Hisenda.

– Ha, ha, ha. Sé que el que dius és cert, però em pregunte per què pensem de manera tant distinta…

– Pot ser, jo no veig la televisió ni llegeix eixos diaris.

– Vols dir que serà per això? Tan vulnerable em fas?

– I tant, amic, i tant.

– Què cabró que eres!

/rialles/

Videntes, iluminados y mesías

-¡Cuidado!

-¿Qué pasa?

– ¡La moda se escapa!

-Uf, qué susto. Pensé que había un comunista…

 

 

 

En un programa radiofónico mostraban esta mañana cómo engañan los videntes a aquellas personas que confían ciegamente en ellos. Lo cierto es – como ha dicho el presentador- que estos estafadores dicen lo que sus víctimas quieren oír.

 

En política, aunque parezca imposible, nos acercamos cada vez más a este tipo de estafa. Los estafadores viven de decirnos lo que queremos oír. No obstante me pregunto si esta necesidad es solamente propia o inculcada por los ingentes medios de manipulación.

¿Por qué digo esto? – El otro día un compañero de trabajo me dijo que debían unirse “los partidos de izquierda” (así, en general) y además celebrar primarias.

Le respondí que yo no era partidario de “juntar por juntar” y menos con aquellos que atentan contra nuestros intereses de clase, pues prefiero que la unidad se forje en la práctica y no porque lo digan cuatro iluminados en los medios o en las redes sociales.

En cuanto a lo de las primarias le pregunté desde cuándo tenía esa preocupación y me respondió con una rotunda sinceridad: “desde que sale en la televisión”. Sobran las palabras. Por supuesto desconocía otros métodos de participación en la elección de candidaturas como las de mi organización.

 

Pues bien, parece ser que lo de las primarias más que una moda es una imposición. Debes renunciar a tu forma organizativa para ser moderno y no quedarte “atrás”. Lo dice la tele (palabra del señor).

Es curioso, eso de quedarnos “atrás” o en el siglo XIX ya nos lo dicen los enemigos de clase a los marxistas (y eso que su sistema es anterior). El caso es que lo de quedarnos atrás nos lo dicen ahora algunos que no son enemigos de clase (¿o sí?).

El problema no es que yo no quiera primarias, lo que no quiero es que a mi partido le impongan cómo organizarse y menos si está fomentado por los medios del capital. Lo único que pido es respeto a nuestra independencia y nuestras decisiones, como yo respeto a quien quiera hacer primarias o juntarse con quien quiera.

Hablando de siglas. Eso de “sumar” o eliminar siglas creando un totum revolutum, suele responder a la necesidad de unos vividores (que nunca han doblado la espalda en su vida) de apropiarse del trabajo diario de aquellas organizaciones que sí lo hacen en el día a día. Vamos, como los capitalistas.

photoEl caso es que hay algunos tan democráticos que si no les sigues en su rutina mesiánica te acusan de anticuado, anquilosado o caduco (como el sistema que ellos tratan de mantener). Es más, también nos llaman sectarios a pesar de estar allá donde un trabajador o una trabajadora tiene un problema; de estar presentes en la sociedad (sin filtros) y de pisar la calle (y los tajos). Es decir, nos acusan de lo que son ellos, un grupo de vividores que hacen de la política su modus vivendi y que al fin y al cabo sólo sirven a los intereses del poder económico.

Lo último de la moda es acusarnos de ser “patriotas de partido”. Teniendo en cuenta que un partido es un instrumento y que entendemos que mientras lo consideremos válido lo seguiremos utilizando, no entiendo esa preocupación por acabar con el nuestro coincidiendo con el sueño de todo capitalista.

Es por eso que animo a los videntes a que se dediquen a cuestiones más importantes en esta vida, como por ejemplo a buscar un trabajo, porque cualquier día se les acabará el chollo.

“Regeneración”: la legitimación de un sistema perverso y sus medios de manipulación.

¿Os acordáis cuando acusábamos a los mass media de ofrecer tertulias en las que sólo aparecían partidarios del bipartidismo? –Seguro que sí, como también de que habréis comprobado como ahora son muchas más las organizaciones presentes en dichos espacios.

Confieso que no veo prácticamente sus televisiones, pero hace un par de semanas vi unos minutos de un debate en el cual hablaban sobre la independencia de los medios. Rápidamente el presentador salió en defensa de su jefe, diciendo a los contertulios que gracias a su “espíritu profundamente democrático” podían estar todos ellos debatiendo allí con total libertad. Todos los presentes asintieron con la cabeza ante la bondad del jefe supremo.

malcom¿Será que aquellos que durante años se han dedicado a manipularnos se arrepienten ahora y dan espacio a la alternativa contraria a sus intereses de clase?– La respuesta es no. Lo que hay en el fondo de todo esto es una crisis del sistema económico y por extensión de sus regímenes políticos así como del entramado mediático al servicio del poder económico. Ante una crisis económica que supone el empeoramiento –progresivo e imparable- de las condiciones de vida de la clase obrera, no es muy difícil imaginar posibles respuestas. Ante esa posibilidad y el cuestionamiento de sus instituciones y sus medios de manipulación, necesitan una “regeneración”, un cambio de imagen, un lavado de cara… pero en el fondo el mismo sistema perverso.

Durante años se han dedicado a dos cosas principalmente: a acabar con las conquistas sociales reconocidas en la Constitución o en distintas leyes (o a dejarlas en papel mojado) y a eliminar la verdadera oposición a su poder. De ahí, que hablar de proceso constituyente sin garantizar la correlación de fuerzas suficiente para mantener -como mínimo- lo poco que nos queda, sea un grave error. Con la escasa fuerza que tenemos en la actualidad no seremos nosotros quienes hagamos el proceso constituyente sino ellos. Y dudo que ellos tengan piedad ante nuestra manifiesta debilidad. Si de verdad aspiramos al socialismo, debemos ser más prudentes.

En cuanto a su lucha contra las fuerzas políticas y sindicales obreras -lo único que les preocupa- cobran especialmente importancia los mass media. Estos, que a pesar de que conservan un inmenso poder alienante, empiezan a mostrar menor credibilidad para las masas. Su lavado de imagen se ha basado en mostrar una aparente pluralidad en los platós e incluso en promocionar líderes “jóvenes y regeneradores” o formaciones políticas con discurso radical pero peligrosamente ambiguo.

El plan regenerador de imagen sigue su curso. Nos muestran modas de manera que para entrar en el juego de la modernidad han de ser aceptadas como norma si no queremos ser unos anticuados o anquilosados. Nos imponen eso de las primarias, incluso a quienes tenemos sistemas de elección de candidatos posiblemente más democráticos. Y digo más democráticos porque ante unas primarias, los medios de manipulación le regalan muchísimos más minutos a determinados candidatos para asegurar su victoria. Y esto, amigos, es como mínimo sospechoso. No es que desconfíe de esos candidatos sino del enemigo de clase que trata de eliminarnos o en su defecto, de reducirnos a lo más inofensivo posible. Nos dicen con quién, cuándo, dónde y con quién organizarnos.

Debemos impedir que el enemigo dirija nuestra lucha.