El movimiento de los coches de choque

El movimiento de los coches de choque

-El problema es que la gente no se mueve. ¡Debemos movernos!

-¿Hacia dónde?

He aquí la cuestión.

 

14Aunque durante los últimos años han tenido lugar diferentes movimientos, podemos afirmar que hasta la fecha continúan dispersos y aislados.

Una de las causas radica en que la mayoría han surgido como respuesta ante los constantes ataques del capital y se han limitado a lo concreto y lo inmediato, sin analizar el problema en su contexto y sin expectativas a largo plazo, pues lo urgente es el presente. Podríamos decir que el fondo damos respuestas a los ataques y no al atacante.

Lo cierto es que corremos el peligro de querer llegar a la playa con un coche de choque: por muchas horas que dediquemos a circular en él, nunca llegaremos a nuestro destino si no salimos de la pista.

Debemos aceptar que así no llegamos a ningún lugar y que al final sólo conseguimos mareamos, desperdiciar recursos y darnos hostias (entre nosotros). ¡Y lo que nos hemos reido…! (como diría Gila). Algunos incluso se lo pasan bien demostrando lo buenos y astutos que son al volante, aunque sólo sirvan para eso (o eso creen).

Es por eso que ha llegado el momento en que alguien diga que es necesario salir de la pista de coches de choque. Después, habrá quien irá andando, en bici o en coche pero lo que es seguro es que nos encontraremos por los caminos si en verdad nuestro destino es el mismo.

Mientras tanto, el capital y sus medios de comunicación nos quieren hacer pensar que con el coche de choque llegaremos.

¡Y algunos caen…!

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DE NUEVO AL MONTE

Como cada domingo, Manuel se levantó a las siete para poder contemplar desde la ventana de su cocina el amanecer y las montañas de aquel precioso valle donde vivía.

cafeteraSentado en una silla y con los codos apoyados en la mesa junto a la ventana donde desayunaba cada mañana esperaba a que saliese el café de la vieja cafetera italiana.

Hundido, desesperanzado y solo. Así estaba Manuel, quien perdió a su mujer por no poder pagar su operación y a su hija, asesinada junto a otros compañeros de la facultad por las fuerzas del orden. Adrián, su otro hijo, emigró a Bélgica aunque no volvió a tener noticias suyas. Probablemente es que también muriese al cruzar la frontera.

Solamente tenía un amigo en la villa, Alejandro. El mismo que salvó su vida tras declarar ante el Tribunal de Seguridad Ciudadana. El mismo que juró por su vida que Manuel estaba con él durante el asalto de “los del monte” a la casa del alcalde don Vicente, una acción necesaria para proporcionar comida a dos familias muy pobres de la localidad.

Manuel no estuvo allí, pero sí participó en su preparación. Debió ser algún chivatazo, pero el caso es que Alejandro evitó la muerte de su amigo gracias a que era el contable personal del alcalde, un auténtico cacique que controlaba cada movimiento en aquel pueblo y que había ordenado la muerte de más de doscientas personas.

La situación económica era caótica y la represión estaba al orden del día. Desapariciones, palizas, interrogatorios y juicios precocinados eran prácticas cotidianas. Los derechos sociales eran historia.

Manuel, miembro del Partido de los Trabajadores, destacado por sus aportaciones teóricas más que prácticas, fue el profesor durante años de la formación de los militantes en la clandestinidad. Bajo el pseudónimo de Martín Giménez, llegó a ser considerado uno de los principales disidentes del régimen.

Pero Manuel Belmonte era un trabajador más de correos, un funcionario de esos que pasan desapercibidos aunque muy querido por los compañeros y compañeras que le quedaban después de aquella fatídica guerra.

OLYMPUS DIGITAL CAMERATras las desapariciones de su mujer y su hija, dedicó cada hora a elaborar materiales de formación, económica principalmente, para que la resistencia estuviese preparada ante una esperada e hipotética toma del poder. Unos materiales, que cada domingo eran recogidos por Elisabeth, la hija de Alejandro, punto de enlace con la guerrilla. Ésta se desenvolvía con gran facilidad por los caminos del monte, engañando a cualquier guardia con la excusa de tener que llevar a su abuela a misa, en la aldea de Aguandón, situada detrás del valle. De esta manera, hacía una parada en un aljibe para lavarse la cara y aprovechar el momento para dejar aquellos viejos folios llenos de anotaciones bajo una piedra.

Lamentablemente, esa mañana de domingo, el plan no salió como esperaban. Tres soldados esperaban alrededor del aljibe a la joven. Llevaban varias semanas siguiéndola pero sin pruebas. En el momento que depositaba los papeles se abalanzaron sobre ella, la esposaron y a pesar de su resistencia, la llevaron a rastras hasta un viejo furgón escondido a unos 400 metros.

Mientras tanto Manuel recordaba a sus seres queridos frente a la ventana, con el paladar impregnado de aquel fuerte café y con la nostalgia inserta en su pensamiento. Se hacía tarde para acudir a Misa de diez, obligatoria desde que ocupó el Ministerio de Seguridad de  Julián Gutiérrez, fabricante de armas y de sobra conocico por sus posiciones ultra católicas.

A punto de llegar a la Iglesia observó el furgón que paraba delante del Ayuntamiento. Ralentizando el paso para poder ver que ocurría, observó cómo dos soldados llevaban a Elisabeth esposada y amordazada con el rostro ensangrentado y las piernas flojeándole.

Manuel entró con toda normalidad a la iglesia tratando de no levantar sospechas durante al menos las primeras horas y así elaborar un plan de rescate posteriormente con su amigo.

Una vez en aquel renovado y lujoso templo, se sentó esperando a que pasase el acto religioso para poder comunicarle a su amigo, exento de la asistencia obligatoria a misa, lo que acababa de ver.

Pero cuando el cura se disponía a realizar el Acto penitencial, don Vicente, rodeado por sus hombres de confianza, interrumpió la misa andando por la iglesia con paso desafiante y levantando la voz:

alcalde– Sí, Padre Javier, toca pedir perdón. Pero a unos más que a otros. Hoy nuestros hombres han apresado a una zorra en el monte. Una zorra despreciable, capaz de traicionar a su Patria y hasta al mismísimo padre.

Hoy, como muestra de nuestra fe y apuesta por el perdón, daremos una oportunidad a una traidora para que confiese sus pecados.

Sin más, que transcurra con total normalidad esta ceremonia.

En ese momento aparecen dos guardias arrastrando a Elisabeth hasta dejarla frente al Altar, tendida en el suelo y prácticamente sin moverse debido a la paliza que le acababan de dar. Allí, ensangrentada y abriendo con gran dificultad los ojos, pudo ver a Manuel, a quién le brotaban las lágrimas de impotencia.

Elisabeth articuló como pudo una pequeña sonrisa a su camarada. Rápidamente Manuel entendió que no podía quedarse quieto si no quería verla morir. Empezó a toser voluntariamente simulando un ataque asmático. Su tos logró captar la atención del párroco que interrumpió la misa.

– ¿Estás bien hijo mío?

Antes de que pudiese responder Manuel, don Vicente se le adelantó gritando:

-¡Guardias, dejen salir a este imbécil para que le vea un médico y no vuelva a interrumpir!

Los guardias dejaron salir a Manuel, que seguía tosiendo. Una vez giró la primera esquina empezó a correr hacia casa de Alejandro.

Cinco minutos tardó en llegar. Alejandro, notó el miedo en el rostro de Manuel.

-¿Qué te pasa querido amigo?

-Tu hija, camarada.

-¿Qué le ha pasado? ¿Dónde está?

-En la Iglesia apresada. – Respondió sofocado Manuel.- La habrán cogido en pleno monte. No he podido hacer nada. Está tendida en el suelo. Tenemos que prepararnos pues no tardarán mucho en salir de misa y venir a comunicarte lo sucedido.

 

Poco después en la Iglesia, el cura daba su bendición a los presentes y todos esperaban a que hablase el Alcalde, quien a paso lento se dirigía hacía Elisabeth.

-¿Vas a confesar, hija de satanás? –Dijo el Alcalde al mismo tiempo que se daba cuenta de que Elisabeth no podía ni abrir la boca por el estado en el que la habían dejado.

-Bueno, bueno…-prosiguió- tendremos que llevarte a casa para que tu padre vea la hija que tiene. ¡Pobre hombre, qué disgusto se llevará! ¿Qué necesidad tenías de hacerle esto? ¿Es que no vivías bien así?

-¿Qué hacemos señor? –preguntó el sargento.

-¡Cogedla y vamos a llevársela a su padre! ¿Y vosotros qué miráis? ¡Todos fuera de la Iglesia! ¡A casa, bastardos!

Los asistentes salieron rápidamente hacia sus hogares.

maquis11Minutos después, el Alcalde y cuatro de sus hombres se dirigían a casa de Alejandro. Detrás de ellos, un par de soldados llevaban en una camilla a Elisabeth en estado seminconsciente.

-¡Abre la puerta, Alejandro! –gritó el alcalde.

Casi un minuto después, Alejandro abrió la puerta, y disimulando muy bien, dirigió lentamente la mirada hacia la camilla en la que se encontraba su hija.

-¡Hija mía! –Dijo Alejandro corriendo hacia ella- ¿Qué le ha pasado? ¿Qué ha ocurrido? –preguntaba nervioso entre lágrimas.

-Nuestros guardias la han pillado pasando documentos de la resistencia. –respondió el alcalde.

-No puede ser. Ella nunca me haría eso. Dejen que un médico la atienda. ¡Llamen al doctor Torregrosa, por favor!

-Está bien. ¡Traigan al médico! Dejaremos que se recupere y la interrogaremos cuando pueda volver a hablar. La dejaremos en casa vigilada por dos guardias las 24 horas del día. No le faltará asistencia médica.

-Gracias alcalde. Siento mucho lo ocurrido. Estoy seguro que tendrá una explicación.

 

Pasaron seis días hasta que Elisabeth pudo volver a hablar y andar (aunque lentamente), pero no podía hablar libremente con su padre debido a la presencia de los guardias. Por ello, Alejandro aprovechó una de sus escasas salidas de casa para pasar por casa Manuel, quien estaba a la espera de cualquier novedad.

Una vez en casa del compañero, Alejandro le dijo:

-Ha llegado el momento, no tardarán en venir a interrogarla el alcalde y sus secuaces. Prepárate. No tenemos otra salida.

-Estoy listo. ¿Podrá andar tu hija?

-Sí, aunque no correr.

-Ahora dime, cuándo y cómo he de entrar en tu casa.

-Verás. El cambio de guardia es a las ocho de la mañana. Así que tendrás que saltar la tapia del corral y una vez dentro, entrar al sótano secreto por la trampilla que hay al lado del pozo. Yo distraeré a los guardias. Desde el sótano podrás ver perfectamente todo lo que ocurra en el salón. Bueno, tú ya conoces de sobra aquello. No hace falta que te diga más.

-Por supuesto.

-Mañana a las 7’55 tendrás que estar preparado. No podemos fallar.

-Allí estaré. ¡Salud!

-¡Salud camarada!

 

Aprovechando la oscuridad de la noche, Manuel se dirigió a través de los campos hasta encontrarse a la altura de la casa de Alejandro. Allí esperó hasta la hora indicada. En el preciso momento del cambio de guardia, saltó y corrió rápidamente a abrir la trampilla y bajar hasta el sótano.

Allí tenía comida, bebida, mantas y por supuesto tres kalashnikov y cuatro pistolas con abundante munición y cuatro granadas de mano.

Dos días tuvo que esperar hasta que uno de los guardias que acababan de entrar a las 16 horas le comunicase a Alejandro y a Elisabeth que en unas horas, el Alcalde y el Juez del Tribunal de Seguridad Ciudadana de la Comarca llegarían al domicilio para esclarecer todo lo ocurrido.

maquiManuel preparó una mochila con el armamento necesario y con un kalashnikov en mano.

Casi cuatro horas después, ya de noche, llegaron don Vicente y el Juez escoltados por cuatro guardias.

En la mesa del salón se sentaron en un lado el alcalde y el Juez. En el otro Elisabeth y su padre. Por su parte, los dos guardias de vigilancia y la guardia personal del alcalde se sentaron como si del público de un juicio se tratase, justo detrás de sus jefes.

-Bien – dijo el alcalde-. Llegó la hora de que nos cuentes todo lo que sabes.

Cuando se disponía a hablar Elisabeth, apareció Manuel disparando a los guardias al tiempo que Alejandro y su hija se apresuraron a tirarse al suelo dejando al descubierto al Alcalde y el Juez, que serían alcanzados por las balas rápidamente.

No tuvieron tiempo a reaccionar. Habían conseguido matar al cacique del pueblo que tanto dolor había causado y a su perro faldero, el Juez.

Era la hora de huir. El monte les esperaba impregnado de jóvenes sobreviviendo mientras se preparan para la Revolución.

En el furgón que dejaron aparcado fuera los guardias del Alcalde salieron en dirección hacia el monte, llegando quince minutos después al punto donde debía acudir cualquier apoyo en caso de peligro. Allí les recibieron dos compañeras casi dos horas después.

 

moyaEsa noche, muchos de los vecinos y vecinas celebraron en silencio la muerte del Alcalde. Elisabeth, con lágrimas en los ojos y abrazada a su padre, dejaba atrás la pesadilla que había vivido.

Manuel Belmonte consiguió salvar a la hija de su amigo y acabar con los responsables de la muerte de centenares de personas. Esa misma noche se convirtió para siempre en el temido Martín Giménez. Dejó de ser ciudadano para ser guerrillero, a la espera de la Revolución.

Fuga de cerebros. Ellos se quedan, ellos se van.

Desde hace unos meses circula por las redes sociales una imagen que trata de advertirnos de que los jóvenes con estudios se van al extranjero mientras que “el resto” se queda. A muchos les preocupa esa situación. A algunos incluso les parece graciosa. A mí, en cambio, me preocupa lo que hay detrás de esa imagen.

Con los efectos de esta crisis estructural del capitalismo (pocos habrán escuchado esto en su facultad de economía), se ha disparado la desigualdad y el hambre (aunque ahora lo llamen desnutrición). Cada vez son más los que van engrosando las listas del paro, quienes buscan comida en la basura, quienes trabajan sin contrato por salarios míseros o quienes no pueden permitirse ni pagar las medicinas.

Para evitar que haya una respuesta ante tanta injusticia, los capitalistas llevan tiempo colando el mensaje de que “hacen falta emprendedores”. Aunque lo parezca no se refieren a millones de trabajadores y trabajadoras que se levantan diariamente para emprender su trabajo y poder comer. Cuando dicen “emprendedores” se refieren a empresarios, pero debe ser que no deben estar muy bien vistos y han decidido cambiarles el nombre. Por ejemplo, en abril de este año se crearon un 30% más de empresas en España pero todo siguió igual (o peor). Aun así, siguen con el mensaje de que hay que ser emprendedores.

¿Y qué pasa con el resto que no nos convertimos en emprendedores? – Que somos unos perdedores. Así de claro.

Nos están vendiendo día tras día que la solución a nuestros problemas sólo puede ser de forma individual, que no debemos creer en Partidos políticos, sindicatos ni movimientos sociales. Sólo en nosotros. Es como una nueva forma de perseguir el sueño americano pero en los infiernos de la vieja Europa sureña. Amancio Ortega debe ser el ejemplo a seguir por todos los perdedores.

¿Cómo se puede sustentar esta situación? -Según Margaret Thatcher y su idea de los dos tercios, las clases altas podían seguir explotando tranquilamente siempre que no hubiese más de un tercio de la sociedad en la miseria. En la actualidad tienen trabajo unos 17 millones mientras que 6 millones están sin poder trabajar. Según esta teoría de los dos tercios, los parados son los perdedores de este “juego”. Los otros 17 son unos privilegiados por tener trabajo aunque estén trabajando por 400 euros.

Esta visión de ganadores y perdedores va calando en el pensamiento de miles de trabajadores y trabajadoras que se van dividiendo más y más. El cuento de ganadores y perdedores se aplica por ejemplo a hombres y mujeres, fijos y precarios, y finalmente entre quienes han estudiado y quiénes no. Pocos hablan de capitalistas y obreros (parásitos y trabajadores).

Se ha hablado mucho de los ni-ni, jóvenes que ni estudian ni trabajan, sin importar por qué ni como han llegado a esa situación. En cambio, muchos estudiantes o titulados empiezan a creerse el mensaje subliminal: “eres un futuro ganador, ellos son los perdedores”. Incluso algunos llegan a creer que pertenecen a una clase social superior, como si no fuesen explotados en un laboratorio o dando clases en un colegio. Se desprecia a todo aquel que se encuentra “por debajo” mientras se admira a quienes están “por arriba” aunque estos últimos estén viviendo de nuestro sudor.

Es una lástima que a muchos les preocupe que los asalariados formados en las universidades (biólogos, químicos, ingenieros…) se tengan que marchar al extranjero para ganarse la vida mientras no les preocupa que se marche un albañil o un carpintero.

También resulta curioso que hace unos años nos decían que los inmigrantes venían a robarnos el trabajo y ahora nos dicen, en cambio, que nuestros jóvenes emigrantes van a ganarse el pan. A estas alturas nadie negará que la emigración es un drama sea cual sea su procedencia o tenga formación académica o no.

El problema es que quieren que pensemos que aquellos “que se quedan” por no haber estudiado son unos perdedores, un desperdicio social o “la chusma”. Y esto es muy peligroso. Nos están dividiendo mientras ellos se van de rositas. Esto es la lucha de clases.

PD. Recuerda Olmo: siempre serás un Dalcó.

Competitivitat i Educació

tiempos-modernos

El Pla Bolonya suposa la mercantilització i la privatització descarada de l’Ensenyament en busca d’això que diuen “competitivitat”. Però a què ens referim quan parlem de mercantilització de l’ensenyament? –a convertir els estudiants en mercaderia qualificada i a privatitzar l’ensenyament públic. 

Els precursors d’aquest procés són el gran capital i els governs que estan al seu servei. Concretament a Espanya el govern del PSOE amb el vistiplau del PP. No ens ha d’estranyar que actuen així doncs els seus interessos són els contraris als de la classe treballadora.

fabrica_iphone_trabajadoras2Malauradament, pocs treballadors recomanen als fills estudiar una carrera “no competitiva” o “sense eixida”. En el llenguatge dels capitalistes una titulació “no competitiva” es tradueix a “no rentable” i per aquest motiu  perden suport públic.

Per exemple. El capitalista d’una fàbrica d’ordinadors no vol treballadors que pensen, vol gent que fabrique els aparells. Llavors, els governs només recolzen les titulacions “competitives”. És a dir, amb diners públics es beneficia al capital formant més mà d’obra qualificada de la necessària per tal de garantir atur i salaris baixos.

Ací hi ha un fet molt curiós. Sense privatitzar l’Ensenyament, els diners públics que provenen del nostre salari diferit es destinen a subministrar mà d’obra qualificada i gratuita al capital. No estaria de més que tots els que lluiten contra la privatització de l’Ensenyament lluitaren contra aquest robatori. Cal recordar que no es tracta de privatitzar simplement col·legis, sinó també d’una privatització dels beneficis de la Educació Pública.

En fi. Estudis tant necessaris per a la humanitat com Història, Sociologia, Música, Antropologia, Belles Arts, Humanitats o Filologia acabaran desapareixent. És una llàstima que molts treballadors i treballadores deixen de valorar aquestes disciplines per culpa d’uns miserables interessos contraris als seus. A més, la competitivitat també afecta a les llengües. Avui he escoltat dir a un pare “les empreses només demanen castellà i anglès, no fa falta aprendre valencià”. Prompte escoltarem coses com “no fa falta que penses, mentre sàpigues prémer el play i el stop de la màquina, prou”.

Més competitius i més explotats. Pèrdua de consciència de classe i d’identitat. Llàstima.

Una noche más de “fiesta”

Tres jóvenes excompañeros de la Universidad se disponen a cenar juntos y salir de fiesta.

ahuelgaHan quedado en la Avenida de Francia poco antes de cenar. Dos de ellos esperan a que el otro les recoja con su espectacular BMW. Este es hijo de un importante empresario y vive en la abundancia sin trabajar. Los otros dos, hijos de obreros, trabajan en una fábrica precariamente, uno de ellos sin contrato.

La cena ha tenido lugar en un restaurante italiano con conversaciones sobre fútbol, discotecas, ligues y toros. Después de dejarse 25 € por cabeza, el amigo rico ha dicho de ir a una conocida discoteca donde van personajes famosos. Los otros dos, no han podido decir no a pesar de saber que se trata de un lugar demasiado caro.

La noche de fiesta ha sido como siempre: banal. La cena, la entrada VIP, los cubatas y las rayas han supuesto el salario de toda una semana de los dos amigos obreros mientras que el otro se ha gastado la paga diaria de su padre. 

Al día siguiente, los dos primeros volverán a la dura realidad. El otro continuará de fiesta.

Historia de un pueblo más

Aquel era un pueblo como cualquier otro de su alrededor.

t_13_12_2011Su biblioteca abría dos tardes por semana pues era más necesario destinar dinero a la fiesta de la tauromaquia que a la lectura. Tampoco es que hubiese muchos usuarios para darle uso a aquel simple salón de lectura ni ningún interés institucional por hacerlo útil. Por su parte, la escuela se había convertido en un pasatiempo para unos y un concurso de egoístas con aspiraciones personales para otros.

La catequesis dominical nunca había dejado de ser socialmente necesaria. No porque hubieran muchos creyentes en el pueblo, al contrario, eran muy pocos. De hecho no creía ni el cura, que necesitaba seguir viviendo del cuento (nunca mejor dicho). Aun así, muchos de los no creyentes destinaban parte de su bajo salario a lucir vestimenta los días de festividad religiosa. Una ropa que debían comprar fuera ya que las tradicionales tiendas habían desaparecido por culpa de la moda de comprar en las grandes superficies, a pesar del daño que estas hacían a la economía local y a los salarios de los trabajadores y las trabajadoras. Al final sólo quedaron bares en los que discutir de temas banales y ver fútbol. Eso sí,  a pesar de sus buenas cocinas, la dieta mediterránea fue sustituida por el menú  de McDonald.

En cuanto a la música, los habitantes optaron por gastarse parte de su salario en ir a conciertos de cantantes como Bisbal o Pitbull mientras dejaban de ir a escuchar gratuitamente a los vecinos y vecinas que formaban la Banda del pueblo. La Escuela de música acabó desapareciendo pues nadie quería ser un músico sin público.

También resulta curioso que fue un pueblo de amantes del deporte que no tenía deportistas. Los niños y niñas habían sustituido (que no complementado) los juegos tradicionales por los tecnológicos. Así, mientras todo su futuro se derrumbaba como un castillo de naipes, ellos se cegaban con la pantalla. Ahora bien, del pueblo salieron siete concursantes de Gran Hermano, un colaborador de Sálvame y un contertulio de la Ser. Todos estos fueron declarados “Hijos honoríficos del pueblo”.

Por su parte, las administraciones sanitarias optaron por quitar primeramente los consultorios de aquellos municipios donde la gente no protestase por perderlos. Así acabó ocurriendo en nuestro querido pueblo. ¡Cómo iban a luchar sus habitantes por un pequeño consultorio cuando no luchaban ni por unas condiciones dignas en el trabajo! Muchos decían no poder permitirse hacer huelga porque no podían perder un jornal. En cambio, no dudaban en gastarse el doble en la cena de empresa para mostrar fidelidad y obediencia al empresario.

Finalmente, el pueblo se convirtió en una villa pacífica pues resultaba muy difícil discutir mediante monosílabos, tal y como acabó reducida su lengua. No obstante, la vecindad dominaba los monosílabos de 3 o 4 lenguas de otras tierras. De poco les sirvió saber tantas lenguas. El futuro ya no era suyo.

Historia d’un poble més

Aquell era un poble com qualsevol altre del seu voltant.

t_13_12_2011La seva biblioteca obria dues tardes per setmana doncs era més necessari destinar diners a la festa de la tauromàquia que a la lectura. Tampoc és que hi hagués molts usuaris per donar-li ús a aquell simple saló de lectura ni cap interès institucional en fer-la útil. Per la seva part, l’escola s’havia convertit en un passatemps per a uns i un concurs d’egoistes amb aspiracions personals per als altres.

La catequesis dominical mai havia deixat de ser socialment necessària. No perquè hi hagueren molts creients al poble, sinó al contrari, n’eren ben pocs. De fet, no creia ni el capellà, que considerava que devia seguir vivint del conte (mai millor dit). Encara així, molts dels no creients destinaven part del seu curt salari a lluir vestimenta els dies de festivitat religiosa. Una roba que havien de comprar fora ja que les tradicionals botigues havien desaparegut per culpa de la moda de comprar a les grans superfícies, a pesar del mal que aquestes feien a l’economia local i als salaris dels treballadors i les treballadores. Al final només quedaren bars en els que discutir de temes banals i veure futbol. Això sí,  a pesar de les seves bones cuines, la dieta mediterrània havia estat substituïda pel menú  de McDonals.

En quant a la música, els habitants optaren per gastar-se part del seu salari en anar a veure a cantants com Bisbal o Pitbull mentre deixaven d’anar a escoltar gratuïtament als veïns i veïnes que formaven la Banda del poble. L’Escola de música acabà desapareixent car ningú volia ser músic sense públic.

També resultava curiós que fou un poble d’amants de l’esport que no tenia esportistes. Els xiquets i xiquetes havien substituït (que no complementat) els jocs tradicionals pels tecnològics. Així, mentre tot el seu futur es desmuntava com un castell de naips, ells s’encegaven front la pantalla. Ara bé, del poble havien eixit set concursants de Gran Hermano, un col·laborador de Sálvame i un contertulià de la Ser. Tots aquests van ser declarats Fills honorífics del poble.

Per la seva part, les administracions sanitàries optaren per llevar primerament els consultoris d’aquells llocs on la gent no piulés per perdre’ls. Així acabà ocorrent al nostre benvolgut poble. Com anaven a lluitar els seus habitants per un petit consultori quan no lluitaven ni per unes condicions dignes al treball! Molts deien no poder permetre’s fer vaga perquè no podien perdre un jornal. En canvi, no dubtaven en gastar-se el doble en el sopar d’empresa per tal de mostrar fidelitat i obediència a l’empresari.

Finalment, el poble es convertí en una vila pacífica doncs resultava molt difícil discutir mitjançant monosíl·labs, tal i com va acabar reduïda la seva llengua. No obstant, el veïnat dominava els monosíl·labs de 3 o 4 llengües d’altres terres. De poc els va servir saber tantes llengües. El futur ja no era seu.