La corrupción y el globo aerostático.

Para explicar este fenómeno es necesario tener como protagonistas a dos capitalistas. No diré nombres por sí me denuncian, pero uno de ellos se ha hecho rico gracias al trabajo de niños en el tercer mundo y el otro quiere que trabajemos “como chinos”.

Los dos viven en las nubes, donde un señor amable se encarga de confesar sus pecados y de cobrarles el alquiler de su parcela de cielo.

-Padre, confieso que exploto a niños en el tercer mundo, pero tome 20 millones para cáritas.

– Ego te absolvo a peccatis tuis in nomine patris et filii et spiritus sanct.

corrupcio globusEstoy seguro que os preguntaréis de qué viven allí arriba si no hay nada que comer. Pues bien, necesariamente deben bajar a la tierra con un globo aerostático (así hacen menos ruido).

Cada vez que bajan no se llevan un pellizco de pan ni un par de frutas sino que se llevan inmensas fortunas que han producido los desgraciados que se han quedado trabajando en la tierra.

¿Y como se lo montan para robar tanto y que no les pillen? –mirad: tienen unos “ayudantes” que administran todo lo que pasa en la tierra a cambio de una parcelita en las nubes. Estos también van en el globo arriba y abajo. La verdad es que lo tienen muy bien organizado para seguir así.

No obstante, tienen un grave problema: arriba también hay disputas por ver quien se queda con más parte del cielo. Y claro, necesitan sacar más y más de la tierra de manera que si antes los trabajadores se apretaban el cinturón, ahora también se tienen que exprimir y poner una soga al cuello. La cosa ha llegado hasta tal punto que en uno de los territorios hay 6 millones de personas que no pueden trabajar. Pero esto no les preocupa a nuestros dos amigos pues los terrícolas tienen miedo a perder el trabajo y acaban aceptando que se vaya cada día más dinero hacia el cielo.

Pero claro, todo tiene un límite y hemos llegado a un punto en el que el globo pesa demasiado y los que trabajan no comen suficiente. Por eso, desde hace un tiempo algunos espabilados vienen diciendo que el problema son los administradores de la tierra, incluyendo a los que no aspiran a subir al cielo y son contrarios a la fuga de riquezas. Por todo esto, nuestros queridísimos amigos han decidido tirar desde el globo a la mayoría de los ayudantes, presidente del gobierno incluido.

La situación a día de hoy es la siguiente: los pobres trabajadores esperan con hambre la caída para devorarlos. Solo unos pocos observan como se escapan los principales culpables en el silencioso globo.

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