Culpar al títere, salvar al titiritero

analfabeto politico

Culpar al títere, salvar al titiritero

Últimamente escucho cada vez más frases como “odio la política”, “todos los políticos son iguales”, “la culpa es de los partidos y los sindicatos que se hacen ricos con las subvenciones” o “los sindicatos deberían desaparecer”.

Resulta curioso que a medida que la situación empeora (para los de siempre) va calando el mensaje “antipolítico” y “antisindical” como si la culpa de todo esto fuese culpa de los políticos y sindicalistas. No voy a quitar mérito a la gran mayoría de los que habitan el Congreso de los Diputados y otras instituciones que han aportado su grano de arena para hacernos más esclavos. Pero culpabilizar a los títeres nos impide ver a quien las mueve. En el caso sindical tampoco voy a exculpar a aquellos que han traicionado a su clase. Pero no podemos olvidar que les sindicados son organizaciones de clase, le pese a quien le pese, y todos aquellos que aprovechando su debilidad los han vendido al capital pertenecen al mismo grupo de títeres que aquellos políticos que nos joden día a día.

Pero de ahí a decir que todos los políticos y los sindicalistas son iguales…

¿Existe la “clase política”? –muchos afirman que con los sueldos y los privilegios que tienen sí. Pero teniendo en cuenta que la mayoría de políticos ni tan siquiera cobran, pierde consistencia este argumento. Pero iré un poco más allá. ¿Es bueno un político por no cobrar y malo por hacerlo?

Estoy totalmente en contra de los privilegios que tienen algunos políticos y de todos aquellos que tienen salarios desorbitados, como por ejemplo, alcaldes que cobran más que el presidente del gobierno. Pero imaginamos que un diputado no cobrase por ser diputado. ¿Quién podría ser diputado? –dudo que un obrero, una maestra, un mecánico o una médica pudieran dejar de trabajar para dedicar su tiempo a la actividad política. Por poner un ejemplo, en Castilla la Mancha los diputados ya no cobran. Si un partido obrero tuviese un diputado, ¿cómo lo haría sin recursos ni tiempo? Por contra, cualquier gran empresario o banquero podría hacerlo sin ningún problema. Incluso indirectamente, poniendo a un político títere pagado por ellos, cosa más habitual. También debemos recordar (aunque no aparezca a la TV) que hay políticos que renuncian a gran parte de su sueldo, a privilegios o incluso a pensiones.

Por mucho que lo intenten ocultar, la lucha de clases está presente, y cada vez más acentuada. El sistema político es un reflejo de las fuerzas de cada clase, y cada clase tiene a sus políticos. No es clase política, sino políticos de distinta clase, y por tanto, políticos con intereses diferentes.

Lo mismo pasa con los liberados sindicales. Puede ser algún no actúa como debería, pero si no tuviéramos compañeros dedicándose a la defensa de nuestros intereses…¿qué haríamos? Necesitamos liberados y sobre todo afiliados activos.

Como trabajador, quiero un partido político y un sindicato en los que pueda participar y me sirvan para defender los intereses de mi clase. Un partido y un sindicato que se equivoque pero que nunca me traicione. Ni más ni menos.

En cuanto a las subvenciones, y para despistados, existe lo que llamamos salario diferido. Parte de nuestro salario no lo cobramos directamente y va destinado a mejorar nuestras condiciones de vida: sanidad, enseñanza, organizaciones de trabajadores, etc. Yo, sinceramente prefiero que de mi salario se dediquen recursos a organizaciones obreras y no a la CEOE, a la FAES, a la monarquía o al clero. El problema es que nadie habla de las subvenciones a estos. Qué casualidad. Será que a pesar de la libertad de prensa, esta también responde a los intereses de la clase que la sustenta. El mass media és de aquel que lo puede pagar, al igual que en el parlamento de Castilla la Mancha, los diputados serán de aquellos quien los pueda mantener.

Como he dicho, en la lucha de clases existen políticos de cada una de ellas, con unos intereses contrarios, al igual que sindicalistas que defienden a los suyos y otros que son unos vendidos. Es por eso que los poderosos necesitan distorsionar esta realidad y decir “todos son iguales”. Este pensamiento antipolítico y antisindical huele a fascismo. Y ya sabemos, que este el arma del sistema capitalista para los momentos necesarios.

Resulta curioso, que la culpa sea de los títeres y no de los titiriteros.  Y es un gran error que muchos crean que todos los políticos y sindicalistas están en el mismo saco, aunque en algunos casos va incluido en el precio.

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